MI LIMON, MI LIMONERO
Pensaba titular este texto "SOS, salvemos al limonero", pero la verdad es que el limonero está bien, no da frutos, pero está bien. Bueno, tiene alguna hoja un poco amarillenta, pero no se ve mal del todo.
Volviendo al título, he optado por poner lo de "Un limonero fuera de lugar", porque me parece más adecuado, ya que aparece en este blog y no tiene nada que ver con Campo. Ni está en Campo, ni se ha criado allí, ni me lo ha regalado nadie de allí... ¡nada de nada! Entonces, ¿por qué traerlo a este espacio dedicado a nuestro pueblo? Os lo cuento.
Pero vayamos al problema: ¿que le pasa al limonero? pues que desde hace mucho tiempo, meses y meses, se ha concentrado en un único fruto. Cuando lo compré, hace años, estaba cargado de preciosos limones gordos y amarillos, era la admiración de mi nieto. En su momento recogimos los frutos, y se quedó sin nada. Al cabo de unos meses empezó a despuntar una cosa pequeña que tenía pintas de ser un limón normal y me alegré muchísimo pensando que el ciclo reproductivo empezaba. Pero no.
Bien es cierto que con el tiempo aquél fruto fue engordando, imperceptiblemente, de una forma tan lenta que no parecía real, era como si lo hubiéramos puesto allí por dar un poco d ambiente.
Hoy día sigue colgando de las ramas, impasible, duro como una piedra y, viéndolo en ese estado, nadie en su sano juicio puede imaginar, por mucha voluntad que le ponga, que un día esa cosa apelmazada pueda llegar a dar una gota de zumo. No solo eso. Es de un verde aceituna, que difícilmente se puede relacionar con un limón, aunque, la verdad sea dicha, estas últimas semanas veo que se va poniendo un poco amarillo.

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