en Campo
Un mirador del Altoaragón
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Este año no se ha hecho la tradicional romería al santo, el segundo día de la fiesta, pero siempre es buen momento para pasarse por la ermita, ofrecerle una oración a San Blascut y contemplar el pueblo de Campo desde las alturas. Se nota que ya estamos a mitad del verano y el paisaje que se contempla ya no es muy verde que se diga, más bien un poco reseco, pero ¡que bonito es nuestro valle!
Fotos gentileza de Angel Huguet: 2020 y 2014
Las mujeres trabajaban todo el día, primero para atender a los hombres y, al mismo tiempo, preparando todos los utensilios necesarios en la cocina. Allí se instalaba la máquina para triturar la carne, con la que se harían longanizas, chorizos, salchichones. Se preparaban los calderos para cocer las tortetas y las morcillas, se tenían a mano las especias, cordeles, trapos, etc. Las cocinas estaban repletas de mujeres con delantales que trabajaban, comían, contaban chistes y se reían. El trabajo duraría también el día siguiente.
Los niños disfrutaban del jolgorio, por la mañana con las "aldiagas" traídas del monte, después con los juegos que se repetían año tras año, utilizando algunas partes del cerdo: la vejiga, las tabas, etc. También eran víctimas de bromas tradicionales, como la que le hacían al más pequeño de todos, cuando le mandaban a casa de alguien para que pidiera prestado el molde de hacer tortetas... (¡que no existía!). La gente seguía la broma, y solían dar respuestas variopintas a la petición del niño, tipo "L'estoy fen servi ahora, ya tol llevaré després" o "¿tan chiquinín tel fan lleva? tu solo no podrás, que venga un mocet mes gran, que ixe molde pesa mucho".