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miércoles, 24 de julio de 2013

La carretera en verano

Un camino muy animado

En verano, la carretera que yo conocí era un camino multiusos, que a lo largo del día recorrían casi todos los vecinos del pueblo, por motivos bien distintos. Así, pues, siempre estaba frecuentada, más por personas que por automóviles.
La actividad empezaba pronto por la mañana. Los horarios de las serrerías marcaban el ritmo de las idas y venidas de mucha gente. A primera hora llegaban con la bicicleta  los que venían  a trabajar desde Murillo, y también algunos que vivían en Campo. Después, a las 10 de la mañana, se hacía la pausa para desayunar y se paraban las sierras. Era el momento en el que familiares de los que estaban trabajando, les acercaban el almuerzo. También se veía ir y venir a algunos vecinos que acompañados de un burro o un mulo iban a trabajar a sus huertos. Sobre todo para las mujeres fue una gran ayuda el “invento” del remolque, que vino a ser como un anticipo del carrito del supermercado y aunque había que hacer fuerza para empujarlo, evitaba tener que llevar el peso. Pero, bueno, para ser fieles a la realidad, hay que precisar que las mujeres no solían ir al huerto por la mañana, sino por la tarde.
A partir de las 11 de la mañana empezaban a desfilar por delante de casa (en la sierra) grupos de veraneantes que se dirigían al puente del Rialgo, donde había una “baseta” suficientemente profunda para nadar un poco y donde los críos podían estar jugando ratos y ratos con el agua caliente del barranco. Estos grupos coloristas estaban formados por algunos adultos (madres, abuelas, tías y algún papá) y muchos niños cargados de cubos, palas, sombreros y toda la parafernalia del caso. Se desplazaban alegres, a buen paso y con mucho ruido. Cuando regresaban después del baño, iban como derrotados, todos en silencio salvo los gritos de las madres intentando hacer andar a los más pequeños, que se quejaban del calor y la distancia. También bajaban a bañarse al Rialgo algunos jóvenes, no muchos (pues preferían ir a nadar a la “pedra” del Molino Viejo) y justo allí fue donde se vio el primer bikini que se lució en Campo. De ese día memorable, lo más destacado fue la cantidad de chicos que a bordo de sus bicicletas bajaron por la carretera a toda velocidad, para mirar desde el puente a la valiente pionera.
Después de la siesta se merendaba. Las sierras también paraban un poco y, en muchos casos, los familiares de las personas que estaban trabajando les acercaban algo para comer. A esa hora la carretera cambiaba de aspecto y se transformaba en un boulevard. Nuevos grupos de familias y amigos, muy numerosos y bulliciosos, decidían ir a merendar a la fuente, donde se dirigían cargados de cestas y garrafas. Unos iban a la fuente de la Coma, otros a la fuente Catalina o a la del Chorro. Hasta había otra fuente, la de las Comadres, muy poco frecuentada. Mientras tanto, algunas mujeres iban a trabajar al huerto con sus remolques, que al volver a casa cargaban con coles, lechugas, cebollas, alguna “judieta”... Tampoco faltaba algún andarín solitario que iba a hacer unos kilómetros por su cuenta o las señoras mayores que salían bien arregladitas y dispuestas a pegar hebra con todo el mundo, con la excusa inocente de que iban a dar unos pasos. Al caer la tarde, los veraneantes iban regresando a casa con alguna flor en la mano, o unas ramas o unas moras.
Y cuando ya brillaban las estrellas, después de haber cenado, con la rebequita sobre los hombros, grupos de personas se movían lentamente por la carretera, aquél camino no iluminado. Cuando un grupo oía que otro se avecinaba. primero había un silencio... ¿quién será? Después, alguien preguntaba “¿qué? ¿a tomar la fresca?” y con esta especie de contraseña, todos podían identificarse. Y, cambiadas las frases de rigor, cada uno seguía su camino sumergiéndose en la noche y en el silencio, pero siempre en compañía. También había alguna parejita paseando, pero ellos intentaban no identificarse (tarea casi imposible).
La carretera sigue existiendo, pero ahora cumple otra función. No hay que lamentarse, porque en Campo se han habilitado otros lugares para pasear, lo que no impide que muchas veces, se añore aquél lugar concurrido y animado donde, muy de vez en cuando, se oía decir a alguien “ojo, que viene un coche” y el coche llegaba al cabo de un rato, y el conductor tocaba el claxon y saludaba porque resulta, que también era un conocido.
En este trocito de carretera quisiera encontraros a todos, para desearos uno a uno Felices Fiestas.

 (Texto:  programa de las Fiestas de Agosto de Campo del año 2012, mjfuster. Fotos 1ª y última: Serrería de Daniel Fuster, al lado de la carretera, y la carretera con el Cotiella al fondo. Foto nº 2: grupo de personas en la carretera, al lado de la fuente el Chorro).




domingo, 4 de diciembre de 2011

Un suceso...




durante la construcción de

la carrretera de Graus a Campo


15 de Junio de 1884


"AUDIENCIA DE HUESCA: En el día 14 del actual tuvo lugar en esta Audiencia la vista en juicio oral de una causa procedente de Benabarre contra José Lagüens, capataz de la carretera de Graus a Campo.Hechos: En la mañana del 14 de Febrero último, a tiempo que José Lagüens se encontraba vigilando una brigada de peones en un trozo de dicha carretera, hizo una pequeña hoguera, y sobre su rescoldo puso una hoja-lata en forma de plancha irregular y sobre ella varios cartuchos de dinamita.
A poco de colocarlos, hubo de ausentarse del lugar de la hoguera, dirigiéndose a su casilla en busca de herramienta y a su regreso oyó una grande detonación y, dirigiéndose a la brigada y después al punto donde estaba la hoguera, viendo a un metro de distancia el cadaver del peón Bernardo Badía, que sin duda había ido a calentarse a la hoguera, por ser día de un regular frío, haciéndolo con tal desgracia que los cartuchos de la dinamita estallaron destrozando al Badía, cuya fisonomía apenas podía conocerse.
Lagüens, a nadie dijo que hubiera colocado los cartuchos de dinamita en la lata sobre el fuego, ni tuvo la precaución al ausentarse del lugar de la hogera, de decir a los peones que se hallaban a 7 ó 8 metros de ella trabajando, que no se acercaran a dicha hoguera.
El Fiscal de esta Audiencia, señor Tapia, formuló su escrito de calificación acusando a Lagüens como autor de un delito de imprudencia temeraria que a mediar malicia constituiría un delito grave, pidiendo contra él la pena de 5 meses de arresto mayor, accesoria y costas. El señor Gasós, letrado defensor del acusado, en su escrito solicitó la absolución de Lagüens por su falta de delincuencia.
Lo mismo el señor Fiscal que el letrado defensor, después de practicada la prueba, han sostenido las conclusiones de su respectivo escrito de calificación, haciéndolo con un excelente método, abundancia de doctrina y exponiendo datos acerca de la dinamita, que otro día publicaremos, que han llamado vivamente la atención del público que ha asistido a la vista.
Invitado el acusado Lagüens por el señor Presidente, a que si lo deseaba expusiera cuanto la convinere, manifestó que nada tenía que decir después de lo expuesto por su defensor, con lo cual se declaró concluso el juicio para sentencia. Lo que recaiga, la daremos a conocer a nuestros lectores".


(Fuente: "El Diario de Huesca", Hemeroteca "Diario del Altoaragón")

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La carretera de Graus a Campo


Una obra que tardó mucho años en hacerse



Transcribimos a continuación algunas noticias aparecidas en "El Diario de Huesca", a finales del siglo XIX, referidas a la carretera de Graus a Campo. Uno de los problemas que se desprende de su lectura es la escasez de mano de obra. Si al principio se decía que se daría trabajo a los que "reunan las condiciones necesarias", posteriormente se ofrecía a todo el mundo, como vemos en una serie de anuncios aparecidos a los largo del año 1884.
17-4-1879: "Desde el día de hoy se admiten braceros en las obras del trozo de carretera comprendido entre Graus y Campo donde se les satisfará a siete reales el jornal siempre que reunan las condiciones necesarias".
1-3-1882: "En el lugar correspondiente verán nuestros lectores un anuncio de la empresa constructora de la Carretera de Graus a Campo llamando trabajadores de todas clases para terminar en breve plazo lo que falta hasta Campo. El gran interés que entraña para aquella comarca la pronta terminación de la misma, nos mueve a unir nuestra voz a la del contratista excitando a los pueblos para que en vez de emigrar al extranjero, aprovechen en el patrio suelo las ventajas que les ofrecen los trabajos de las varias carreteras en construcción en nuestra provincia".
Enero de 1884:



4-8-1887: "Está ya muy adelantada la construcción de los trozos de carreteras de Graus a Campo y de Campo a El Run, vías en alto grado convenientes a la agricultura y al tráfico de gran parte de la alta montaña de nuestra provincia y a la fácil comunicación entre los partidos de Boltaña, Benabarre y Barbastro.
Los respectivos contratistas de estas obras señores Falcón y Cobos, Sres. D. Nicolás Culebras y D. José Mª Gaspar, son acreedores a los plácemes que reciben de los pueblos más directamente interesados en la conclusión de tan importantes mejoras, por la gran actividad que dan a sus trabajos y la exactitud con que procuran cumplir sus compromisos con la Administración.
Por circunstancias especiales la construcción de la carretera de Graus a Campo ha durado veintiseis años. Por fortuna no tardará dos meses a ser entregada al Cuerpo de Obras públicas, pero todos los cuantiosos gastos y grandes esfuerzos hechos para su ejecución resultarán en gran parte estériles, si no se completan con la inmediata contratación en pública subasta de las obras de los puentes de Murillo de Liena y Rialvo, indispensables para la facilidad y seguridad del tránsito".


(Fuente: "Diario de Huesca", Hemeroteca del "Diario del Altoaragón". Fotos gentileza de: Cristina Pauli, Graus; Ernesto Baringo, Puentes sobre el Rialbo, en Campo).


jueves, 26 de noviembre de 2009

Carretera de Graus a Campo


Poco más de

un SIGLO...



Durante el reinado de Alfonso XII y con el gobierno conservador de Cánovas del Castillo (periodo comprendido entre 1875 y 1884) no se puede negar que hubo mucha "actividad" en el Ministerio de Fomento, pues durante ese periodo se sucedieron en el cargo 17 ministros... Aparte de eso (ceses, nombramientos y tomas de posesión) lo cierto es que se impulsaron las inversiones en obras públicas en todo el territorio nacional.
A Campo también llegaron los efectos de la nueva coyuntura económica y política. En la Gaceta de Madrid, exactamente el 13 de Noviembre del año 1875, encontramos la convocatoria para la subasta pública que se iba a celebrar en el mes de diciembre de ese mismo año, con el fin de dar la concesión de las obras del tramo de la carretera de Graus hasta Campo. Transcribimos algunos párrafos:
"Administración Central. Ministerio de Fomento. Dirección general de Obras públicas.En virtud de lo dispuesto por Real órden de 7 de Setiembre de 1868, esta Dirección general ha señalado el día 10 del próximo mes de Diciembre, a la una de su tarde, para la adjudicación en pública subasta de las obras que faltan ejecutar en la carretera de tercer órden de Barbastro a la frontera, sección de Graus a Campo, en la provincia de Huesca y cuyo presupuesto de contrata asciende a 677.839 pesetas 21 céntimos.
La subasta se celebrará en los términos prevenidos por la instrucción de 18 de Marzo de 1832 en Madrid ante la Dirección general de Obras públicas, situada en el local que ocupa el Ministerio de Fomento, y en Huesca ante el Gobernador de la provincia, hallándose en ámbos puntos de manifiesto, para conocimiento del público, el presupuesto, condiciones y planos correspondientes.
Las proposiciones se presentarán en pliegos cerrados, arreglándose exactamente al adjunto modelo y la cantidad que ha de consignarse previamente como garantía para tomar parte en esta subasta será de 33.890 pesetas en dinero o acciones de caminos, o bien en efectos de la Deuda pública al tipo que les está asignado por las respectivas disposiciones vigentes....".
Una vez acabados los trabajos de este tramo, se prolongó la construcción de la carretera hasta Benasque (más información en nuestra web). La carretera sirvió durante muchos años para que circularan automóviles, camiones, peatones, animales y también para hacerse alguna foto de grupo, ya que no había ningún peligro de atropello, porque sólo pasaba por allí algún vehículo de tanto en tanto, por lo que se oía llegar...