miércoles, 19 de junio de 2013

El ESERA se desborda


Inundaciones en el Valle de Benasque



Así pasaba el río por Campo ayer, 18 de junio 2013. Actualmente, Benasque sigue aislado.




así bajaba por el mismo punto, en la crecida del pasado septiembre



y, habitualmente, discurre así:


Fotos del 18-6-13 gentileza de Alejandro Echart Subías. Foto del Puente de Navarri: Angel Huguet ¡GRACIAS a los dos!


lunes, 17 de junio de 2013

LAS BIRLLAS, UN DEPORTE QUE UNE

CONVIVENCIA Y COMPETICIÓN


El domingo 15 de junio, se ha celebrado en Campo la comida que anualmente tienen las socias de la Asociación "El Rampeu", formada por las jugadoras de birllas. No estaban todas, pues actualmente son más de 150, pero había un nutrido grupo. En esta ocasión, han celebrado el banquete (y utilizamos la palabra "banquete" deliberadamente) en el Hotel Cotiella. Como suelen hacer habitualmente dentro de los encuentros que se tienen con las jugadoras de  quilles de Benasque, una representación de ellas también fue invitada a la comida, siendo ésta una estupenda ocasión para pasar un rato agradable entre el equipo visitante y las vecinas del pueblo, y entre las socias más jóvenes y las que no lo son tanto.

                           

Después de la copiosa comida y con un sol abrasador, las disciplinadas deportistas se dirigieron al campo de las Escuelas, para hacer la exhibición. Formaron dos equipos, de ocho jugadoras cada uno (cuatro contra cuatro) y empezaron la partida simultáneamente. Un equipo jugaba con las birllas y otro con las quilles, mezcladas las deportistas de una y otra localidad, como sólo puede ocurrir cuando prima el amor al deporte por encima de una competitividad mal entendida.

                           
                          
                            



FELICES EN CAMPO: ESPECTACULO Y CENA



SOMOS FELICES EN CAMPO: eso es lo que han querido decir los niños y jóvenes del Colegio Cerbín de Campo y todo el pueblo que les apoyaba, ante la decisión de las autoridades estatales de eliminar los tres últimos cursos de la ESO de nuestra población. Para hacer notar el buen ambiente que reina entre todos los compañeros y contagiar a todo el mundo su alegría, los alumnos han ofrecido, el sábado 14 de junio,  un espectáculo musical. Imitaron a famosos cantantes, bailaron danzas de los países de origen de algunos de ellos y, ni que decir tiene, que actuaron como unos verdaderos profesionales y arrancaron un montón de aplausos de un público entregado.





A continuación, todos los vecinos de Campo que han llegado hasta nosotros desde otros países, algunos muy lejanos (Polonia, Rumanía, República Dominicana, Brasil, Argentina, Colombia, entre otros), prepararon una gran exhibición gastronómica que degustamos todos juntos. Desde luego, también los vecinos más  "antiguos" quisieron colaborar, y no faltó la paella, callos y otros platos locales, además de un gran surtido de repostería.  Un buen ambiente entre todos, que transmitía mucha energía positiva.
 

jueves, 13 de junio de 2013

¿Qué era la ERA?


la ERA era...




un espacio de tierra donde se trillaban las mieses. En Campo hubo muchas, ya fuera al lado de la misma vivienda o bien al lado del pajar, cuando estaba separado del domicilio familiar. Nos explica Antonio Castel que casi todas ellas tenían el suelo de piedra, muy pocas eran de tierra. Antes de usarlas para trillar las acondicionaban. Repasaban las piedras a ver si había alguna rota y, en caso afirmativo, la cambiaban. Cuando el piso era de tierra había que mojarlo y después pasarle un rodillo por encima para dejar la superficie bien igualada.
En las eras se trillaba y aventaba, también se dejaban temporalmente los fajos de hierba. Cuando terminaban estos trabajos, se hacían servir para dejar corretear a las gallinas, y también se tenían allí los cerdos y vacas.
Tuvieron era en casa Altemir, Ancheleta, Armisén, Aventín, Español, Botiguero, Castillón (Foradada), Catalina, Chandemú, Chandoz, Elías, Franco, Güel, Jandegüel, Lázaro, Mariana, Mesón-Sermo, Ministro, Monchías, Pequeño, Rafela, Rosón, Rubiella, Safón y Toña.
Las eras estaban cerca unas de otras y  los trilladores de algunas de ellas se podían observar mientras trabajaban. Se realizaba la trilla en el mes de julio, durante los días más cálidos del año, cuando el sol aprieta fuerte. Los trilladores llevaban siempre un sombrero de paja en la cabeza y un látigo en la mano para arrear a las caballerías. También llevaban un pañuelo atado al cuelllo para que no les entrara el polvillo de la paja y espigas. Un cantador de jotas se dejaba oir de tanto en tanto, y se le podía escuchar desde varias eras. 
LA TRILLA
¿Qué es exactamente la trilla? pues es la operación que se llevaba a cabo para separar el grano de la paja. Mientras se desgranaban las espigas, se trituraba la paja, a la que también se hacía servir para varias funciones.  
Una vez acabada la siega, con el cereal en la era, el primer trabajo antes de empezar la trillada era extender la garba. A primeras horas del día, antes de salir el sol, se extendían en las era los fajos de trigo, gavilla a gavilla, para que perdieran la humedad, mientras se iban colocando en forma circular. Alrededor de las diez de la mañana empezaba la trilla. La forma más rudimentaria era que dieran vueltas unos burros o machos sobre la garba, hasta que ésta apareciera bien triturada y el grano quedara depositado sobre las losas. Una persona arreaba a las caballerías desde el centro de la trillada.
Con el tiempo, para realizar esta operación pasó a utilizarse el ruello, que consistía en un cilindro totalmente de piedra maciza que pesaba bastante. Tenía una gran asa de la que tiraban las caballerías y con su roce se deshacían las cabezas del trigo mientras machaba la paja.
Posteriormente se utilizaron los trillos de pedreña, que era una tabla larga con una cara con incrustaciones de pequeñas piedrecitas muy fuertes y cortantes, colocadas laboriosamente. Tenía la ventaja sobre el ruello de que era menos pesado, más eficaz y no machacaba el grano. La pedreña era bajada de unas canteras que había en Naspún.
Pero el trillo má eficaz y cómodo fue el trillo de ruedas cuchillas. Sobre la plataforma llevaba una silla sujeta, en la que podía ir sentada la persona que estaba dirigiendo a los animales, que tiraban del trillo.
Después de dar varias vueltas a la paja, para que soltara bien el grano, cuando estaba muy triturada y había desprendido todo el cereal sobre la era, se procedía a "tirar la palla al pallero". Los críos de la familia y vecinos eran invitados a saltar en el pajar, para "apretá la palla".

(Fuente: Antonio Castel Ballarín. Foto 1ª: era de Campo, de A. Castel. Imágenes 2ª y 3ª: era de la Rafela y era de Chandemú, por Joaquín Canales Pallarés). 

lunes, 10 de junio de 2013

Los Ballarín




Reunión de Concejo en Espluga




Existe el apellido Ballarín por muchos pueblos altoaragoneses y de muchos de ellos hemos encontrado su origen común (de los Ballarín de Barbaruens, Eresué, Espluga, Plan y Seira).
En el Proceso de Infanzonía incoado por Antonio Ballarín y Abad, de Barbaruens (carpeta 374/A-6, en el Archivo Histórico de Zaragoza), del año 1727, encontramos una prueba de ello. Se remonta la información de dicho expediente a Domingo Ballarín, de Plan, y a su hijo Antonio Ballarín, casado en Seira con Gerónima de Torres. Seis hijos varones de este matrimonio se instalaron en diferentes pueblos de nuestra área geográfica, y el séptimo se marchó a residir a Zaragoza. Este cambio de domicilio de los jóvenes Ballarín se produjo como consecuencia de los casamientos que efectuaron:

SEIRA:
Antonio Ballarín "1° de este nombre", hijo de Domingo Ballarín "1º de este nombre" de Plan, se casó con Gerónima de Torres, de Seira. Fueron los padres de los siguientes varones:

Nadal, Juan, Jacinto, Pedro Luis, Antonio, Raymundo, Bernardo, que se instalaron en: Villanova, Eresué, Villanova, Sos, Espluga, Zaragoza y Barbaruens.
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El proceso de Infanzonía mencionado anteriormente, no pretendía solamente el reconocimiento de dicha calidad de infanzón para Antonio Ballarín y Abad, de Barbaruens, sino también para sus hijos y familiares, un total de 33 Ballarines. Ahora nos ocuparemos de  un trámite del proceso que tuvo como escenario el lugar de Espluga. 
El notario Pedro Juan Altemir, residente en Campo, tenía que acudir a cada uno de los lugares donde habitaban los demandantes y convocar un Concejo abierto, es decir, una reunión a la que acudía un representante de cada casa, con el fin de leerles el Despacho de la Real Audiencia. Se trataba de informar a los vecinos y, al mismo tiempo, escuchar si tenían algo que alegar en contra.
Casa Ballarín. Espluga
Queremos llamar la atención sobre el hecho de que para la validez de un Concejo, se requería que fuera celebrado en un lugar público, como primera medida tendente a preservar a los reunidos de cualquier influencia externa. Se consideraba que, de celebrarse dicho acto en la casa de un particular, podía ser más fácil recibir presiones a la hora de decidir. Este es el motivo por el que a falta de casas consistoriales, normalmente se celebraran las reuniones alrededor de una encina u otro árbol elegido para la ocasión, o en una era (aunque fuera de un vecino), o alrededor de la cruz. De allí la insistencia del notario Altemir en especificar que la Notificación se celebra en un lugar público.
Algo similar ocurre por lo que atañe a los componentes del Concejo abierto. Tenía que haber un representante de cada casa, pero no podía haber ningún familiar del demandante. Esa es la causa de la ausencia del alcalde Pedro Antonio Ballarín, en el caso que nos ocupa. Pero como era muy difícil cumplir este requisito en nuestros pueblos y aldeas, porque es obvio que si había solo 5 vecinos, algún grado de parentesco solía existir entre ellos, se procuraba, al menos, evitar que asistieran vecinos con el mismo apellido del demandante para no llamar la atención sobre la posibilidad de que fueran familia.
Espluga
 Después de haber anunciado su presencia en Espluga, la visita del notario se desarrolló así:
"At Dei Nomine. Amen. Sea a todos manifiesto que llamado y congregado el Concejo General y abierto de los Tenientes de Alcalde, en ausencia de Pedro Antonio Ballarín, alcalde, el Juez ordinario del lugar de Espluga, Regidor único del, Consejeros, singulares personas, vecinos y habitadores del citado lugar, por mandamiento y llamamiento del mismo Regidor abajo nombrado, el qual en dicho Concejo hizo fe y relación a mi, Pedro Juan Altemir, escribano real, presentes los testigos infraescriptos que él (en falta de Corredor público) había llamado a dicho Concejo general como lo tenían de costumbre para los presentes día, hora y lugares, y ansí llamado y ajuntado en la era de Juan Antonio Guerri, sitia a la entrada de dicho lugar y plazuela de la Cruz de piedra a ella fixada, en donde otras veces para hacer y otorgar los actos concejales (por defecto de casas comunes) es acostumbrado juntarse, en el qual Concejo fueron presentes los siguientes: Primo: Francisco de Mur, teniente del Alcalde, sobredicho, Jayme Alós, Regidor (sin segundo) Juan Antonio Guerri y Juan Tolo, consejeros y personas señaladas del Gobierno de dicho lugar y también se hallaron presentes tres mozos y naturales del mismo lugar, llamados Alexos Tolo, Francisco Costa y Raphael de Mur, habitantes en la casas que componen dicho lugar y de las de tres consejeros nombrados de suso.
Así reunido todo el sobredicho Concejo General y Abierto del citado lugar de Espluga, Concejantes y Concejo de habitantes y celebrantes, los presentes por los ausentes, pasados y venideros todos unánimes y conformes y ninguno dellos contradiciente, para serles notorio concejil y particular el supra escripto Despacho que a instancia del Señor Abogado Fiscal de su Majestad (que Dios guarde), se me ha requerido notificar con forma a su tenor, en cuya inteligencia y en cumplimiento de mi empleo yo, dicho escribano, ante todo el dicho Concejo cara a cara y en las mismas personas que lo componían notifíqueles, en presencia de los testigos infraescriptos el supraescripto Despacho mandado expedir por la Real Audiencia de este Reyno.
Y en señal de verdadera Notificación les leí de palabra a palabra desde su primera línea hasta el fin de su escrito, citando y emplazando a dicho Concejo y singulares de él, para el tiempo y fines y efectos que en él se expresan.
Y respondieron dichos consejeros que lo habían oído y se tenían por legítimamente citados y emplazados. Y que respecto a lo demás, me harían testimonio verdadero componerse dicho lugar de cinco vecinos, un Regidor que les venía su elección de Benabarre, y que por no ser perpetuos sino anuales el alcalde y regidor, no han tenido ni tienen procurador síndico, a fin que alternando pudiesen dichos cinco vecinos, unos con exercicio político y otros sin él, descansar el año que a cada uno tocaba. Y también me aseveraron los dichos respondientes concejantes, entre ellos no haber pariente alguno de los litigantes Ballarines, ni casas comunes de Ayuntamiento de dicho lugar, y que en el sitio donde lo tienen normalmente es el que siempre se han congregado para cosas comunes y arduas. Y por tal puesto público y no privado lo han tenido y tienen en dicho lugar de Espluga, de tiempo inmemorial de que no hay memoria en lo contrario. Dicha notificación y propuesta fue hecha por mi dicho infraescripto notario y en dicho acto público en el citado lugar de Espluga, a cuatro días del mes de abril del año contado del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, mil setecientos veinte y ocho, siendo a todo ello presente por testigos Remigio Tolo y Diego Ceresa, mancebos labradores naturales del mismo lugar de Espluga".



Dibujos de Espluga (Huesca) de Ramón Prior Canales, autorizada la publicación por su familia.  Fotos del Valle de Lierp y Valle de Bardagí, gentileza de José María Ariño Castel. "Cielo rojo" en el Turbón, de Jose Murciano.  


jueves, 6 de junio de 2013

Parlamento



En el pedrizo





En Campo todos sabemos que los pedrizos son los bancos de piedra situados en las fachadas de las casas, lo que muchos de nosotros desconocíamos, es la cantidad de pedrizos que había antes. Antonio Castel nos los enumera todos: Aventín, Botiguero, Boyón, Catalina, Chandemú, Español, Ferrero, Jacinta, Juan, Juané, Jandegüel, Lázaro, Lestanco, Martín, Molinero, Perico-Aventín, Petra, Rafela, Rosón, Sierra y Torrau.
Dentro de esta representación había una gran variedad de modelos. Respecto al tamaño, pues igual se encontraban algunos de dimensiones reducidas, como  otros que ocupaban casi toda la fachada, como los de Aventín y Perico.Aventín. También los había altos y robustos, como el de la Rafela, como otros bajos de altura.
¿Que función cumplían? pues muchas, la más fundamental, ofrecer un lugar de encuentro para la convivencia de los vecinos. Allí se reunía siempre el mismo público (cada pedrizo tenía sus parroquianos), pero dividido en diferentes categorías. No es que fuera una regla establecida, pero en la práctica ocurría así. A unas horas determinadas acudían los hombres ya de cierta edad, a otra hora las mujeres, que se sentaban a hacer alguna labor o simplemente a charrar. También disfrutaban de ese asiento hospitalario tanto los niños, que lo utilizaban para jugar, como los jóvenes, que se quedaban hablando hasta tarde por la noche. Allí se arreglaba el mundo en general, se comentaban las novedades de la vida local y se hacían planes de futuro (tipo: "ixa zagaleta iría mui ben pa casa de fulanito"...). 
Afortunadamente, esta costumbre de encontrarse los vecinos continúa, y donde ya no hay pedrizos, siempre se pueden colocar unas sillas o unos bancos de madera. Lo importante es la voluntad de estar juntos.



(Fotos del pedrizo de la Rafela, de casa del Molinero y de Casa Sierra, éste último dibujado por Joaquín Canales)



sábado, 1 de junio de 2013

Cine Cumbre



EL SEPTIMO ARTE EN CAMPO




El primer salón de cine de Campo, estuvo en el salón de baile de casa Mascaray. La cabina de proyección era nada más y nada menos que una alcoba de casa Botiguero, en la que se colocó el proyector y desde donde se proyectaba la película al salón de casa Mascaray.
Desde casa de Puyol, donde tenían la oficina los de Canales, Blasa y María Canales, que eran las encargadas de llevar la contabilidad, vendían las entradas a través de una ventana que daba a la plaza.
Se empezó a hacer cine justo después de la Guerra Civil, y en aquel tiempo había muchos militares en Campo. Como la capacidad de la sala de proyección no era muy grande, había más de una sesión al día: una estaba destinada sólo a los militares y otra para el resto de  la gente. Se formaban grandes colas en la calle, que tenían que ser controladas por la Guardia Civil, pues a veces se producían altercados.
Joaquín Canales y Daniel Fuster llevaron adelante el proyecto de construir un nuevo edificio destinado a sala de cine, teatro y también salón de baile. Cada uno de ellos era propietario de una serrería, así es que dispusieron que dos de los hombres que trabajaban en ellas (en total cuatro personas), hicieran en el río unos bloques de arena que servirían para levantar el edificio. No eran pues, ladrillos lo que hacían, sino unos rectángulos de arena y hierro fabricados con moldes. 
Finalmente se levantó un edificio moderno que contaba con una barra de bar, una espaciosa sala, butacas bastante confortables, una pantalla grande y una estupenda sonoridad. También disponía de un amplio escenario en el que se podían ofrecer espectáculos musicales y se disponía de lo necesario para representar obras de teatro.




En invierno decíamos que teníamos “calefacción central”, porque colocaban una estufa en mitad de la sala (ligeramente a un lado) que más que proporcionar calor producía un efecto de sugestión: nos permitía pensar que había una fuente de calor en alguna parte. Los padres enviaban a sus hijos un buen rato antes de que empezara la película para que les reservaran sitio cerca de la estufa. En ese área los críos repartían chaquetas y abrigo por las butacas y defendían dos o tres plazas para cada familia. Cuando los mayores llegaban, los pequeños tenían que marchar a los bancos que había en las primeras filas, donde tenían que “hacerse” un sitio, casi siempre a golpe de empujones y codazos y que solía terminar con alguien que se caía por el suelo. 
No pasaba mucho rato antes de que el público infantil empezara a corear el “Que empiece ya, que me he fiao, que son dos pesetas que me gastao”. Y con el ambiente ya caldeado, sino de calor sí de gritos, idas y venidas, risas y música de fondo, aparecía el NODO en la pantalla, y la gente se iba callando y todos procuraban acomodarse en su sitio y encontrar un ángulo de visión. Y cuando aparecían las letras con el título de la película, ya cada cuál estaba bien dispuesto para catapultarse y volar hacia donde las imágenes nos llevaran: al Oeste americano, al mismísimo París o allá con los romanos, donde tanto hicieron sufrir a los pobres cristianos. La magia del cine había comenzado. Ahora todo el pueblo iba a reir o llorar a la vez.
Después de unos años, fueron Manuel Latorre, Juan Ballarín y Gonzalo Ballarín quienes se hicieron cargo de la explotación de la sala.
Durante mucho tiempo hubo cuatro sesiones cada semana: dos los sábados y otras dos los domingos, tarde y noche. Los días festivos también se proyectaba una película.
En el arco de la ermita de San Antonio se instaló un altavoz muy potente que media hora antes de empezar la proyección de la película hacía sonar canciones de aquellos tiempos: Antonio Machín, Jorge Negrete, etc. La calle de San Antonio se llenaba de gente, pues se encontraban las personas que esperaban para entrar en el cine y las que acababan de salir, y se quedaban allí para charlar un rato.
La iniciativa de hacer un cine en Campo tuvo tanto éxito, que al poco tiempo de estar en funcionamiento los responsables de su explotación comenzaron ya a pensar en un proyecto de expansión. Así fue como llegaron a encargarse de atender otros pueblos, como Eriste, Benasque, Castejón de Sos, Seira, Boltaña, Aínsa y hasta Graus. A Campo seguían acudiendo todos los paisanos de los pueblos del entorno, que después de la sesión de cine se quedaban al baile y todo ello animaba mucho al pueblo.

(Fuente: Antonio Castel Ballarín. Foto: interior del cine de Campo)