El poder de la sugestión
RIPIOS DEL MOMENTO. OLA DE CALOR.
Estamos otra vez con el calor
Pero un calor terrible y asfixiante
Que nos pone el semblante rojo,
como la carne al asador.
Por las noches, dormir es imposible,
pues la cama resulta un hervidero;
y entre las chinches y el calor, infiero
que hasta el más insensible,
aunque su cuerpo sea como un leño
no logrará ni conciliar el sueño.
Hay quien en juego pone varios medio
para pasar la noche dulcemente
¡pero el tiempo inclemente
se burla de los medios y remedios!
Hay ciudadanos que buscando fresca
decídense a dormir en el balcón,
y el que algún buen catarro allí no pesca,
encuentra otra terrible decepción.
Los que buscan así dormir fresquitos,
sufren las picaduras de mosquitos,
que en continua e infernal algarabía,
lucen su rítmica trompetería.
Nadie sabe aún el modo,
de evitar las molestias del estío.
Sólo un amigo mío,
de aminorarlas ha encontrado el modo.
Ese amigo entrañable,
a problema tan arduo ha dado cima;
se acuesta envuelto en un impermeable,
Y la mujer lo riega por encima,
bien con una manguera
o con una sencilla regadera,
y de esa forma el buen amigo mío,
Se hace la idea de que está en el río.
Aplaudamos la idea,
Y que la ensaye aquél que no la crea.
Raimundo García
Publicado en el Diario del AltoAragón del año 1926, hace cien años, un 5 de agosto.
