En verano, la carretera que yo conocí era un camino
multiusos, que a lo largo del día recorrían casi todos los vecinos del pueblo,
por motivos bien distintos. Así, pues, siempre estaba frecuentada, más por
personas que por automóviles.
La actividad empezaba pronto por la mañana. Los horarios de
las serrerías marcaban el ritmo de las idas y venidas de mucha gente. A primera
hora llegaban con la bicicleta los que venían a trabajar desde Murillo, y también
algunos que vivían en Campo. Después, a las 10 de la mañana, se hacía la pausa para desayunar y se paraban las sierras. Era el momento en el que familiares de los
que estaban trabajando, les acercaban el almuerzo. También se veía ir y venir a
algunos vecinos que acompañados de un burro o un mulo iban a trabajar a sus
huertos. Sobre todo para las mujeres fue una gran ayuda el “invento” del
remolque, que vino a ser como un anticipo del carrito del supermercado y aunque
había que hacer fuerza para empujarlo, evitaba tener que llevar el peso. Pero,
bueno, para ser fieles a la realidad, hay que precisar que las mujeres
no solían ir al huerto por la mañana, sino por la tarde.


Después de la siesta se merendaba. Las sierras también
paraban un poco y, en muchos casos, los familiares de las personas que estaban
trabajando les acercaban algo para comer. A esa hora la carretera cambiaba de
aspecto y se transformaba en un boulevard. Nuevos grupos de familias y amigos,
muy numerosos y bulliciosos, decidían ir a merendar a la fuente, donde se
dirigían cargados de cestas y garrafas. Unos iban a la fuente de la Coma, otros
a la fuente Catalina o a la del Chorro. Hasta había otra fuente, la de las Comadres,
muy poco frecuentada. Mientras tanto, algunas mujeres iban a trabajar al huerto
con sus remolques, que al volver a casa cargaban con coles, lechugas, cebollas, alguna “judieta”...
Tampoco faltaba algún andarín solitario que iba a hacer unos kilómetros por su
cuenta o las señoras mayores que salían bien arregladitas y dispuestas a pegar
hebra con todo el mundo, con la excusa inocente de que iban a dar unos pasos.
Al caer la tarde, los veraneantes iban regresando a casa con alguna flor en la
mano, o unas ramas o unas moras.
Y cuando ya brillaban las estrellas, después de haber
cenado, con la rebequita sobre los hombros, grupos de personas se movían lentamente
por la carretera, aquél camino no iluminado. Cuando un grupo oía que otro se
avecinaba. primero había un silencio... ¿quién será? Después, alguien preguntaba “¿qué?
¿a tomar la fresca?” y con esta especie de contraseña, todos podían identificarse. Y, cambiadas las frases de rigor,
cada uno seguía su camino sumergiéndose en la noche y en el silencio, pero siempre en
compañía. También había alguna parejita paseando, pero ellos intentaban no
identificarse (tarea casi imposible).
La carretera sigue existiendo, pero ahora cumple otra función. No hay que lamentarse, porque en Campo se han habilitado otros lugares para pasear, lo que no impide que muchas veces, se añore aquél lugar concurrido y animado donde, muy de vez en cuando, se oía decir a alguien “ojo, que viene un coche” y el coche llegaba al cabo de un rato, y el conductor tocaba el claxon y saludaba porque resulta, que también era un conocido.
En este trocito de carretera quisiera encontraros a todos, para desearos uno a uno Felices Fiestas.

La carretera sigue existiendo, pero ahora cumple otra función. No hay que lamentarse, porque en Campo se han habilitado otros lugares para pasear, lo que no impide que muchas veces, se añore aquél lugar concurrido y animado donde, muy de vez en cuando, se oía decir a alguien “ojo, que viene un coche” y el coche llegaba al cabo de un rato, y el conductor tocaba el claxon y saludaba porque resulta, que también era un conocido.
En este trocito de carretera quisiera encontraros a todos, para desearos uno a uno Felices Fiestas.
(Texto: programa de las Fiestas de Agosto de Campo del año 2012, mjfuster. Fotos 1ª y última: Serrería de Daniel Fuster, al lado de la carretera, y la carretera con el Cotiella al fondo. Foto nº 2: grupo de personas en la carretera, al lado de la fuente el Chorro).
No hay comentarios:
Publicar un comentario