martes, 2 de abril de 2013

Pan racionado


Aunque poco,  indispensable



Después de la guerra del 36, en todo el territorio nacional quedó limitada la venta y adquisición de muchos alimentos, sobre todo los de primera necesidad, como aceite, azúcar, garbanzos, arroz, lentejas...
Nos cuenta Antonio Castel cómo funcionaba el aprovisionamiento del pan, que estaba muy controlado. El Estado obligaba a los agricultores a la entrega del fruto de sus cosechas: el trigo recogido se almacenaba en silos del Estado y de allí salía bien pesado hacia las harineras para que, una vez molido, la harina obtenida llegara escrupulosamente controlada a los panaderos, que repartían cada día determinadas cantidades de pan a las personas que presentaran sus cartillas o cupos.
Escamotear para el propio consumo un poco del alimento que pasaba entre sus manos, era muy complicado tanto para los agricultores, que intentaban esconderlo en algún armario, bajo la paja, etc. como para los molineros, que tenían a la Guardia Civil o a los inspectores llamados de "Tasas" día y noche al acecho. Si estas autoridades sorprendían a alguien con un aprehendimiento, le requisaban el grano, le ponían una multa y, en ocasiones, hasta lo llevaban a la cárcel.
Nos cuenta Antonio que el pan empezó a distribuirse a razón de cién gramos por persona. Al cabo de un tiempo se aumentó a ciento cincuenta, después a doscientos y así sucesivamente. Era un pan de color negro, una mezcla de trigo y otros granos, como cebada, ordio, panizo, etc. además de sal, levadura y agua. Presentaba un aspecto muy apelmazado y pesaba mucho, deshaciéndose en migas muy facilmente. A la gente no le gustaba, pero no había mas que aquello ¡el pan blanco era un sueño! En la panadería  lo cortaban a cantos. El racionamiento del pan duró hasta el año 1952, unos treces años después de acabada la guerra.
Ofrecemos a continuación algunas disposiciones sobre abastecimiento publicadas en el periódico "Nueva España".
 
 18 de Mayo de 1940. "Circular del Gobierno Civil. Sobre abastecimiento de pan.- El problema de abastecimiento que hondamente preocupa al Gobierno, tiene dos conceptos fundamentales: el de la cantidad de existencias y el de su regular distribución.".
(...) "Con todo lo cual y en defensa del interés público, he decidido tomar las siguientes disposiciones que estarán en vigor a partir de la publicación de las mismas en el "Boletín Oficial" de la provincia:
Disposición 1ª- Se establece en todo el territorio de la provincia el racionamiento de pan a razón de 250 gramos por persona y día.
Disposición2ª- Sólo podrá amasarse harina panificable en las panaderías, hornos y demás establecimientos habilitados, los días impares".
Disposición 3ª- La distribución de pan se hará utilizando provisionalmente las libretas de racionamiento, mientras se habilitan cartillas o cupones especiales para este suministro.
Disposición 4ª- Los hoteles, restaurantes, posadas, hospedaje y casas de comidas de todas clases, darán el pan a sus clientes fijos o transeuntes en la siguiente forma:
Desayuno- Una pieza o porción de 40 gramos.
Comida- Una pieza o porción de 80 gramos.
Cena- Una pieza o porción de 80 gramos."

El 3 de Diciembre de 1940, se publicó un extenso artículo sobre el racionamiento del pan, en el que, entre otras cosas, se anunciaba una reducción de las raciones:
"El racionamiento tiene carácter provisional y sin perjuicio de las normas definitivas que acuerde el Gobierno del Estado una vez terminada la clasificación de cartillas actualmente en curso y cuya clasificación no le afecta. No estarán sujetos a este racionamiento los poseedores de cartillas de maquila como cosecheros de trigo. La ración única individual será la de ciento cincuenta gramos".

 
(Fuente: Antonio Castel y Hemeroteca "Diario del Altoaragón", periódico "Nueva España". Fotos: "Pan", de mjfuster, y "Vieja friendo huevos", de Diego Velázquez).

 

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