Casi un periódico...
A veces, cuando las cosas nos salen bien sin que hayamos intervenido demasiado en el asunto, o, a pesar de los inconvenientes que han surgido, se dice que "sonó la flauta por casualidad." El otro día, buscando unos datos, me encontré entre mis papeles unas descoloridas fotocopias que me trajeron a la memoria algo muy gratificante que me ocurrió cuando fui a vivir a Roma... y es que, con eso, sí que "Sonó la flauta, ¡por casualidad! Ocurrió lo siguiente:
Un día vi un cartel colgado en el hall del edificio de la FAO, en el que se anunciaba una Asamblea General de la Agrupación Iberoamericana, mujeres de la ONU de habla hispana, o algo así. Con tiempo disponible y la entrada libre, entré para ver qué era aquello.
En un gran auditorio, con una asistencia de aproximadamente 3/4 del aforo, se estaban debatiendo animadamente varios temas. Una mujer, micrófono en mano, iba dirigiendo las intervenciones de las asistententes, mientras hacía un llamamiento, para que todo el público participara en el debate e hiciera oír su voz. Pidió a todos los colaboradores (no recuerdo si eran todo mujeres o también había varones) que aprovecharan la oportunidad y ayudaran a la asociación a darse a conocer mejor y poder sacar adelante proyectos que nos beneficiaran a todos. Dicho esto, varias personas se desperdigaron por la sala micrófono en mano acercándose a aquella personas del público que querían hacerse oír. Yo, como había llegado poco antes de que comenzara el acto, estaba en una de las últimas filas, que estaba semivacía. La chica del micrófono me miró, porque miraba a diestro y siniestro buscando a alguien con quien hablar, y, como se me ocurrió sonreír un poco, pues la mujer se animó y se abalanzó hacia mi acercándome el micrófono a la cara. Para aquél entonces, yo ya había barruntado que sería muy difícil salir airosa de aquél trance... Pero, cuando la entrevistadora me preguntó si se me ocurría algo para poder relanzar la Asociación, me oí decir, como si fuera otra persona la que hablara:

- Hola. Pienso que quizás sería una buena idea hacer un Boletín sencillo, trimestral, que se podría vender el día de las reuniones y, así, podríamos informar de las actividades que se han hecho y de las que se van a hacer en el futuro; de las tradiciones de nuestros países; excursiones, visitas culturales, gastronomía ...
Se oyeron aplausos y la voz de la presidenta de la Agrupación que decía que le parecía muy buena idea y me pedía que al terminar la reunión me quedara a hablar con ella... Ni que decir tiene que era para encomendarme a la criatura que acababa de nacer, aunque le dije mil veces que yo no tenía ni idea de cómo hacerlo.
Así nació este boletín todo "artesanía", porque en aquellos tiempos no teníamos ordenador y se hacía todo con la máquina de escribir. Y los dibujos ¡los copiaba! porque yo no se dibujar, y les cambiaba los textos para adecuarlos al tema que se trataba... Cuando teníamos una hoja terminada, hacíamos una fotocopia. Empezamos con unas 15 hojas por Boletín y acabamos con 24. Una vez que teníamos todas las hojas juntas, las grapábamos ¡y ya estaba el flamante boletín recién hecho! Mis hijos y mi marido me ayudaron mucho en esta fase de montaje y grapado, que yo sola no hubiera podido hacer. Cuando llegaba el día de la reunión, se llevaban los 100 ejemplares y se vendían por el precio fijado. A veces no nos quedaba ni uno solo para nuestro archivo particular. Tuvieron mucho éxito.
El último ejemplar que salió a la luz fue el del 3 de Diciembre de 1987. Después, en junio del 88, tuve que dejar Italia. Unas buenas amigas, que habían colaborado mucho, decidieron seguir con el proyecto, pero, lamentablemente, no tuvo continuidad. El motivo no fue un fallo suyo, sino un conjunto de circunstancias externas. No obstante, continuaron siendo amables y generosas conmigo, y me hicieron llegar uno de los regalos que más feliz me ha hecho, una bandejita de plata en la que se lee: "María José De la Agrupación. Con todo cariño. Roma, 1988".





















