miércoles, 14 de marzo de 2012

Actos religiosos


Prácticas piadosas en Campo, año 1918

28 de Junio de 1918.- De Campo: Solemnidad y brillantez extraordinaria revistieron los cultos por esta villa dedicados al Délfico Corazón con motivo de la fiesta a El consagrada en este mes, así como los del día 13 a San Antonio de Pádua. Numerosas personas se acercaron a la Sagrada Mesa. Compacta muchedumbre que se apiñaba en torno del altar en que se destacaba la imagen bendita de Cristo Rey, entre profusión de luces y flores, parecía llevar en sus férvidas plegarias el vehemente anhelo, el deseo ardiente del cumplimiento de aquella consoladora promesa: "reinaré en España"... puesto que allí, en cada corazón, tenía dispuesto un trono...
Ante espectáculos tan hermosos, el alma se abre a los más dulces optimismos, a las esperanzas más risueñas y enajenada con ideas tan sublimes, cree ver en lontananza la realización de tan divino ensueño: el reinado del Hombre Dios haciendo el milagro de trocar en dicha las amarguras, el abatimiento en grandeza de esta su predilecta y desventurada España que, como rosa marchita, fue perdiendo sus antiguos esplendores, en la proporción misma en que iba ella alejándose de Dios. No se ha extinguido en este rinconcito aquella robusta fe heredada de nuestros mayores.
Las ingentes montañas que le rodean semejan colosal muralla, barrera gigantesca dispuesta como para atajar el paso a la inmensa ola de grosero materialismo y de frío excepticismo que hoy todo lo llena e invade. Aquí, "alejados del mundanal ruido", como dijera el clásico, se respira cesa sencilla piedad que tiene la mágica virtud de almibarar las amargas contrariedades, esa piedad que sabe dorar las nubes de la tribulación como dora el sol los celajes que a su salida asoman por Oriente...
Sentados setos precedentes, no es pues de admirar que los citados días, el amplio templo estuviera rebosante de fieles ávidos de escuchar celestial doctrina, que a raudales brotaba de los labios del reverendo padre Fernando Franco, del Inmaculado Corazón de María. Su cálida palabra sabe iluminar la inteligencia y llegar hasta el corazón, cosa a nuestro humilde entender harto dificil.
Cumplidamente demostró lo que afirmamos, tanto en sus magníficas oraciones sagradas como en sus magistrales conferencias. Como digno remate, la tarde del día 13 se organizó una procesión en la que se sacó por vez primera una linda imagen del Purísimo Corazón de María, adquirida recientemente. Esta y las que ya existían, fueron primorosamente adornadas por varias señoritas de la localidad que probaron poseer delicado gusto artístico, y que después se disputaban el honor de llevar las andas de la excelsa Reina de la Madre amada. Algunas jóvenes, con sus dulces y argentinas voces, entonaron preciosos motetes alusivos al acto.
Ya en la iglesia, pronunció el referido Padre conmovedor sermón de despedida, que arrancó lágrimas a cuantos tuvieron el placer de oirle. Recordó lo que la visita domicilaria por aquí implantada significa, los deberes que esta bella práctica lleva consigo y los óptimos y copiosos frutos que reporta. Por último, poniendo en sus frases el celoso fuego de un apostol, el ardor de un Serafín, el fervor de un santo, dijo dando a su voz algo que parecía sobrenatural inflexión: "¡Os dejo mi madre!...".
Plácemes mil merece el virtuoso y anciano párroco don Antonio Abad para quien no hay obstáculos ni dificultades cuando del provecho espiritual de sus queridos feligreses se trata. Vaya también un aplauso sincero para las distinguidas señoras y amables señoritas organizadoras y coadyuvadoras de las religiosas funciones, de que acabamos de dar pálido reflejo". Firmado: Ignoto (Escrito el 15 de Junio de 1918).
(Hemeroteca "Diario del Altoaragón", "Diario de Huesca". Fotos gentileza de: Coro de la iglesia de Campo, de Angel Huguet; Imagen de la Virgen para llevar por las casas, de Antonio Castel).

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