domingo, 4 de diciembre de 2016

Rosalía Morancho


 Una mujer de Campo

La Dueña del Centro Aragonés de Barcelona 



En el Centro Aragonés de Barcelona, se celebra cada año la fiesta de Santa Águeda. Según marca la tradición, se elige a  una Dueña, cuyo cargo conlleva, a la par de un reconocimiento a su persona, la responsabilidad de organizar los actos correspondientes a la festividad: misa y comida, fundamentalmente. Aunque también le corresponde a la Dueña otro encargo importante, proponer y presentar a la encargada de sucederla en el cargo.
Se elige la Dueña entre mujeres vinculadas al Centro, ya sea por su participación en las actividades que se programan, o su aportación a la comunidad aragonesa en la ciudad condal. 
Este año 2016 ha desempeñado el cargo la prestigiosa jotera Amparo Padilla Pacheco, y ella ha presentado para sucederle a nuestra paisana Rosalía Morancho. 
El próximo año 1917, cuando ya ejercerá de Dueña nuestra amiga Rosalía, el día de Santa Agueda caerá en domingo, el 5 de febrero. Como es habitual, se celebrará una misa en la iglesia de los Mercedarios, Parroquia de San Pedro Nolasco, a las 12 del mediodía. Esta iglesia os recordamos que está al lado del Centro Aragonés, en la Plaza Castilla, nº 6.
Posteriormente, tendrá lugar la comida de confraternidad en el Salón de Actos del Centro.
Sería estupendo que, ya que una paisana nuestra es homenajeada por una institución de tanto raigambre, pudiéramos acudir muchos de nosotros a darle nuestro soporte, además, Campo será también, en cierta medida, protagonista de la fiesta.
Actuación de Rosalía en el Centro Aragonés
Rosalía lleva casi cincuenta años viviendo en Barcelona y desde el principio de su estancia en la capital condal, ha acudido al Centro regularmente,  participando activamente en la Rondalla, donde es muy apreciada. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Final de la historia





Como algunos amables seguidores han perdido el link para llegar a COSAS DE LA IMAGINACIÓN, os lo damos para que podáis conocer el final de la historia.


domingo, 27 de noviembre de 2016

Preparando el invierno


LEÑA PARA LAS COCINAS DOMÉSTICAS Y PARA EL HORNO DE PAN

Transcribimos a continuación un texto de Antonio Ballarín Castel sobre este tema.


Campo. Monte Naspú. Manolo Garanto

"Los montes de Campo fueron siempre una gran reserva de leña para el fuego de la cocinas y hornos de pan.
Del "Caixigá" se traían en cargas de burros las ramas y troncos de caixigo sueltas, puesto que en aquel entonces no se podían cortar caixigos.
De Naspú, por el camino del mismo nombre, se bajaba buena leña de carrasca que desprendía abundante calor.
Del monte llamado "Romeral" encima del Gradiello, se bajaban buenas cargas de romeros. 

En todos estos casos, la leña era transportada como hemos dicho a cargas de burros, normalmente. Se descargaba y se apilaba en la entrada de las casas, algunos la llevaban a la era que tenían cerca de casa o en corrales próximos a la vivienda.
Los que consumían mucha leña y disponían de medios, con machos y carros adecuados iban a la Garona, talaban "Faus" y Hayas y en carretadas bajaban los troncos al pueblo, que luego aserraban y partían por la mitad.
Las aliagas para la matanza del cerdo eran traídas de las Cuastas, muy buenas y quemaban muy bien. También de "Coz" se traían algunas cargas."
Campo. Naspú- Manolo Garanto
Los que tenían hornos de pan, unos tres en el pueblo, iban con carros a la Garona y bajaban carretadas de "buixos", que iban muy bien para calentar el horno.
También bajaban a vender cargas de leña del pueblo de Viu, vendían la leña y con el dinero compraban lo que necesitaban.
Otra fuente de leña eran las "lleras" del río y Rialgo, después de una gran crecida que arrastraba troncos y madera, al decrecer, la leña quedaba sembrada por la superficie de las piedras, entonces, la gente iba y llenaban sacos de leña muy buena.
Por fin, estaban las serrerías, del señor Fuster y del señor Canales, que eran un lugar de aprovisionamiento de leña de pino.
Con esta leña se encendía el fuego de la cocina a primera hora del día para hacer la comida del medio día; por la tarde se encendía de nuevo hasta la hora de ir a la cama a dormir.
Excepto los braseros, no había otro medio de calefacción en las casa que el fuego de la cocina". 


sábado, 19 de noviembre de 2016

Exposición en Barbastro



Eduardo Fuster Salamero

El pasado 17 de noviembre, se ha inaugurado en la Sala del Centro de Congresos de Barbastro, una exposición de fotografías sobre el LEGADO MAYA cuyo autor es Eduardo FUSTER. En la muestra se exhiben 40 fotografías, fruto del trabajo realizado durante su estancia en el Norte de Yucatán. Algunas de estas obras han sido ya presentadas en México por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).  La exposición permanecerá abierta hasta el 10 de diciembre.



Para conocer mejor la obra de Eduardo, podéis visitar www.fusterphotography.com

Fotos gentileza de Angel Huguet


jueves, 17 de noviembre de 2016

El otoño en el monte

Antiguamente


El ritmo de las labores del campo, y también de muchos de los trabajos domésticos, venía marcado por las estaciones del año. Antonio Castel Ballarín ha recopilado esta información para nosotros.

BELLOTAS DEL "CAIXIGÁ" Y ENCINAS DE "AVELLANA"

La recogida de ambos frutos se realizaba en otoño. A primeros de octubre comunicaban en el pueblo, mediante pregón, que se podía ir a buscar bellotas al "Caixigá".
Al día siguiente, pronto por la mañana, se formaba un cordón de gente del pueblo hacia el monte. Había casas que iban todos preparados con cestos y sacos. Cruzaban la palanca, entonces de tablas de madera y unos por el camino del río, por "Mal pas" (por ser muy estrecho y estar junto al agua del río), se dirigían hacia la zona denominada "las Pradinas"; otros subían por el tozal de "las Parcions" y entraban por esta zona al Caixigá.

El trabajo consistía en ir recogiendo las bellotas una a una del suelo con la mano e ir depositándolas en una cesta que cuando se llenaba se procedía a vaciar en un saco, así todo el día. El trabajo no era duro, pero sí resultaba pesado. A la hora de comer cesaba la recogida, entonces con lo que se había traído de casa se procedía a la comida, en corros, para después, una vez acabada,  volver a empezar la recogida.
Normalmente se llevaba ya algún burro, pero si no, se dejaban los sacos amontonados y durante los días siguientes se bajaban al pueblo con algún animal de carga.
La bellota era un buen complemento para la alimentación del cerdo unos meses antes de la matanza, en el mes de diciembre o primeros de enero.
El ambiente en el monte entre los cajigos resultaba agradable puesto que se oía hablar a los vecinos de la tarea, silbar y, hasta en ocasiones, cantar. No faltaba la distracción de alguna ardilla que asustada por el murmullo de la gente saltaba de rama en rama y de árbol en árbol.
Una vez que, más o menos, se habían agotado las bellotas, se podía pastorear el ganado que rebuscaba y acababa con alguna que se había quedado oculta entre zarzas o debajo de alguna hierba.
El trabajo en el monte de "Avellana" era más pesado, primero porque había que ir andando hasta allí, que hay un buen trecho desde el  pueblo y, en segundo lugar, por lo escarpado y pendiente que era el monte. Sin embargo, valía la pena porque las encinas de este monte eran dulces y mejores que las bellotas del "Caixigá", por lo que resultaba muy buen complemento par la alimentación del engorde del cerdo.
También aquí se dejaban los sacos en el monte y un día a la semana había que subir a buscarlos con el burro. Se salía de casa casi de noche, para estar en el monte a primeras horas del día. Como se aprovechaba la jornada hasta últimas horas de la tarde, casi siempre se regresaba también de noche. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Peiret, Peyred


De NAVARRI a CAMPO

Este es un apellido que se presta a sufrir transformaciones en su grafía, por lo que lo encontramos escrito de diversas formas dentro de una misma familia.  A continuación presentamos alguna información sobre este apellido, para lo cual hemos optado por reducirlo a las dos variantes PEYRED o PEIRET. 

   

Pablo Peyred era hijo de Domingo Peyred y Cecilia Sopena, de Navarri. Se casó en Campo con Teresa Salinas Calvera el 24 de septiembre de 1762 y tuvieron entre otros hijos a:  
1°).- José Peyred Salinas nacido el 21 de noviembre de 1771 en Campo, que se casó en Espluga con Francisca Ballarín Abentín, el 13 de octubre de 1802 (continúa en Familia A).  
2°).- Joaquín Peyred Salinas casado en Campo, el 17 de mayo de 1794, con Micaela Rubiella Altemir, siendo testigos de este matrimonio Sebastián Bardaxí, Sebastián Pallaruelo y Domingo Rubiella, presbítero. Para Micaela Rubiella eran estas segundas nupcias, pues se había casado antes con Andrés Castillón Lascorz, de Rañín. Hijos del matrimonio fueron:  
 2.1.- Joaquín Peyret Rubiella, que contrajo matrimonio con Antonia Solana y fueron los padres de Antonio Peiret Solana, que en 1890 solicitó una Dispensa para casarse con María Costa Abentín.    2.2.- Sebastián Peired Rubiella nacido alrededor de 1800, según se deduce del certificado de defunción del 30 de mayo de 1872, donde pone que tenía más o menos setenta y dos años en el momento de fallecer (continúa en Familia B). 
 2.3.- Joaquina Peiret Rubiella, casada el 15 de mayo de 1815 con José Pallaruelo Abad. Fueron testigos de la boda Mathías Sierra y Ramón Abad. Cuando un hijo de este matrimonio, José Pallaruelo Peiret, contrajo matrimonio el 26 de junio de 1856, sus padres ya estaban difuntos.
 2.4.- Teresa Peiret Rubiella, se casó con José Mur Canales. Teresa falleció el 28 de noviembre de 1862, asistiendo a su entierro 11 sacerdotes.   
3°).- Pablo Peyred Salinas, nacido el 1 de julio de 1774, fueron sus padrinos Sebastián Bardaxí y Melchora Buera, de Campo. Se casó con Raymunda Castillón Rubiella (hija de su cuñada Micaela Rubiella y su primer marido) el 25 de junio de 1804. Ellos fueron los padres de Manuel Peyret Castillón, nacido el 25 de diciembre de 1814.  
  
Vamos a ampliar la información sobre algunas ramas de la familia Peiret que se instalaron en Campo: 
Familia A:  
Del matrimonio formado por Pablo Peyred y Teresa Salinas hemos visto que nació José Peyret Salinas, que fue el mayor de sus hijos, y se casó con Francisca María Ballarín Abentín, de Espluga, el 13 de octubre de 1802. Ellos fueron los padres de Juan Peyret Ballarín, que contrajo matrimonio con Antonia Ballarín Serveto, de Abi, y de José Peyret Ballarín, nacido el 4 de julio de 1809, que se casó en Campo, el 17 de septiembre de 1829, con María Mur Canales, que era la heredera de ‘casa Rubiella’. De su matrimonio nacieron:  
   1°).- José Peiret Mur, que fue el heredero de dicho ‘casa Rubiella’ y se casó con Carmen Llacera y Puntamón, de Santaliestra, abuelos del actual dueño de dicha casa.  
  2°).- Josefa Peiret Mur contrajo matrimonio con Joaquín Auset Abad, que era viudo, el 22 de diciembre de 1858 y, al quedarse viuda ella, se casó con José Canales Ballarín, que también era viudo. Estos datos se encuentran en una Dispensa de 1892. Allí se dice que José Canales tenía 45 años y le habían quedado de su primer matrimonio tres niños de corta edad, el mayor de diez años. Josefa Peiret tenía 40 años al quedarse viuda y dos hijos de su anterior matrimonio con Joaquín Auset.   
   3°).- Asunción Peiret Mur, se casó el 27 de enero de 1868 con Juan Mur y Ferraz,   
   4°).- Joaquina Peiret Mur, no estaba casada todavía en 1868, porque en la donación que sus padres le hicieron a su hermana Asunción, mediante capítulos matrimoniales, se reservaron poder darle a ella, a Joaquina, “la casa de la era junta a la de Sebastián Peiret”.   
Familia B:   
Sebastián Peiret Rubiella nació alrededor de 1800 y se casó con Joaquina Abadía Lecina el 12 de septiembre de 1836, en Campo, siendo testigos de la boda Joaquín Galindo, monje y Tomás Cornel. Tuvieron seis hijos. Cuando falleció Sebastián Peiret el 30 de mayo de 1872, en Campo, se dice en el libro de la parroquia que tenía cinco hijos casados y una monja. Estos hijos fueron:  
 1º).- María Concepción Peyret Abadía, nacida el año 1850, contrajo matrimonio con Francisco Viu Lax, médico de Graus, el 6 de noviembre de 1872.
 2º).- Dorotea Peyret Abadía 
 3º).- Asunción Peyret Abadía, casada con Antonio Puertas Costa el 20 de marzo de 1882.              4º).- Dolores Peyret Abadía, que fue monja    
 5º).- Joaquina Peiret Abadía nació el 10 de enero de 1848, siendo sus padrinos su abuelo Matías Abadía y Manuela Aventín. Joaquina. Se casó con José Blanch Serra el 16 de junio de 1866 y tuvieron cinco hijos. Una de sus hijas fue Basilia Blanch Peiret, bisabuela de la que suscribe. Joaquina Peiret Abadía murió el 31 de enero de 1916 de 'bronquitis crónica'.     

Algunas noticias encontradas en la Hemeroteca referentes a este apellido:

26-3-1902.- Diario de Huesca. Defunción. Después de larga y penosa enfermedad, falleció ayer en esta capital, la respetable Sra. Dorotea Peired y Abadía, esposa del conocido propietario industrial nuestro particular amigo D. Elias Boj. 
9-12-1897.- Diario de Huesca. Regresados de Cuba. - Procedentes de Cuba han regresado a la Península, para continuar en ella sus servicios en el regimiento de Gerona núm. 19 los individuos de tropa siguientes, pertenecientes á esta provincia: Antonio Peiret Peiret, de Campo, y Joaquín Pueyo Miralles, de Esplús.
6-7-1899.- Diario de Huesca. Pensión El Consejo Supremo de Guerra y Marina ha concedido a Francisco Pons Peiret y Josefa Vídaller Lacambra, residentes en Campo, padres del soldado José Pons Vidaller, la pensión anual da 182'50 pesetas, que harán efectiva en la Delegación de Hacienda de esta provincia, a partir del 19 de agosto de 1898.