martes, 17 de enero de 2017

San Antonio Abad


San Antón, patrón de los animales
17 de enero


Esta es la imagen de San Antón de Campo, la foto está tomada esta mañana, justamente antes de que hoy, 17 de enero, la llevaran a la iglesia parroquial donde estará unos días, como manda la tradición. 




Y en esta otra foto, se puede ver el arco de la ermita de San Antonio, actualmente desaparecido.Y a Dorita en bicicleta.


lunes, 16 de enero de 2017

El mondongo



Y contra el frío…
CALOR ías


Cosme Castán, presidente de la Asociación Vall d´Axén, nos ha hecho llegar este comunicado:
"Un año más desde la Asociación Ball Axén y con la colaboración del Bar La Cova d'Axén, proponemos hacer una jornada dedicada a elaborar el tradicional Mondongo. Una tradición que hace cinco décadas en Campo se hacía en prácticamente todas las casas. 
La Matanza que proponemos desde La Cova, no será tan auténtica como las de antaño, pero nos ilusiona rememorar con los asistentes muchas de las facetas de que se componía. Especialmente las que comprendía el Mondongo, en el que las expertas mondongueras de ediciones anteriores, nos harán una demostración de cómo se elaboran, los chorizés, las tortetas, las morcillas de arroz, la longaniza, la butifarra blanca, el salchichón, en fin toda la larga gama de trabajos que conlleva el seleccionar, cortar y picar las carnes del cerdo para sus diferentes embutidos, conserva o salazones.

La confección y elaboración del Mondongo es muy extenso para desarrollarlo en un solo día, por esto, que con anterioridad, prepararemos los embutidos y carnes del almuerzo. Los que quieran apuntarse a disfrutar de esta jornada, deberán acudir el sábado día 28 de  enero a La Cova d'Axén, donde se hará y degustará todo lo elaborado, participando los asistentes en la degustación especialmente y elaboración, esto último el que quiera y sea aceptado para colaborar por el grupo de mondongueras.
El programa será el siguiente:
A las 9,30 horas --. Almuerzo, que se compondrá de -- careta de cerdo -- chorizés -- panceta, asado todo a la brasa, huevos fritos y ensalada, regado con un vino de somontano, café y chupito.
A las 21 horas --. Cena, compuesta por -- sopa "puerca"-- costilla de cerdo a la riojana -- lomo y longaniza asada -- postre de la casa -- café y chupito.
Para participar y disfrutar de esta  jornada mondonguera, es preciso llamar a los teléfonos 974550114---679197632---629346875, y también en el correo electrónico -- ccastancampo@hotmail.com --   . Por cuestión de previsión y para que la jornada sea un éxito se ruega antelación en las reservas.
El precio de esta jornada es de 25€ los adultos y 12€ los niñ@s


martes, 10 de enero de 2017

Los Auset (Aused)


Un caso de dación personal 




En el año 1728 Bartholomé debía tener unos 28 años de edad y vivía en Plan, donde desempeñaba el oficio o profesión de “llamador público”, que bien podría corresponder al de pregonero. Hemos encontrado esta información en el expediente de Infanzonía de los Ballarín, de 1727, según la relación hecha por el notario don Pedro Juan Altemir de Campo, en uno de sus desplazamientos a ese lugar. Refiere en dicho documento:
"Dei Nomine. Amen. Sea a todos manifiesto que llamados y convocados a Consejo General y Abierto, de los Alcaldes, Regidor, Procurador, Síndico, Consejeros, singulares personas, vecinos y habitadores de la villa de Plan, por mandamiento de dicho Regidor abajo nombrado (en ausencia de Andrés Falceto) y llamamiento de Bartholomé Aused, llamador público de la misma villa, el cual en dicho Consejo hizo fe y verdadera relación, a mi, Pedro Juan Altemir, notario, presentes los testigos infraescriptos, que él, de mandamiento de dicho Regidor actual, había llamado a dicho Consejo General y abierto, a son de campana tañida por él, para los presentes día, hora y lugar: Y así llamado y ajuntado en las casas vulgarmente dichas de la villa, en una sala alta que hay en ellas, en donde otras veces para conferir y otorgar cosas arduas, pactos concejiles, dicho Consejo General es acostumbrado congregarse...".
Bartholomé debió casarse por estas fechas con Manuela Ferrer y uno de sus hijos fue Domingo, al que probablemente le pusieron ese nombre porque tenían como pariente a un Domingo Aused, en Sin.
Cuando llegó a la edad de contraer matrimonio, Domingo Auset Ferrer lo hizo con María Montaner Escalona, hija de Martín y de Cathalina, en Bielsa, en la iglesia de Ntra. Sra. de los Angeles, el día 28 de agosto de 1752. Pero, antes de esta boda ocurrió algo importante en la vida de Domingo. Y es que en esta historia familiar de los Auset podemos encontrar un acto jurídico típico de Aragón: la donación. En este caso se trata, de acuerdo con la terminología de Joaquín Costa, de una dación personal. Veamos en que consistía:
Era un hecho frecuente en los pueblos de los Pirineos, más concretamente en Jaca, Boltaña y partidos limítrofes que, una o varias personas (a menudo un matrimonio) que recibían el nombre de donados, hicieran donación de todos sus bienes a una persona extraña a su familia, con la obligación por parte del beneficiado, llamado arrogador, de cuidarle, o cuidarles, mientras vivieran. En algunas ocasiones, el donado carecía de capital y aportaba sólamente su trabajo.
En el caso concreto que estamos relatando, se trata de una Donación hecha en Plan, el veintiocho de agosto de 1750, a favor de Domingo Auset. Lo curioso es que Domingo Auset era mancebo y la donante Susana Nau, una joven de veinticuatro años y, aunque es verdad que no había ninguna regla establecida sobre la diferencia de edad que debía existir entre el donado y el arrogador, no deja de ser una situación poco habitual dada la juventud de ambos.
"Mujer escribiendo carta". Terborck
El documento fue otorgado ante el notario Pedro Verastegui. Los términos utilizados en su redacción son los típicos de este tipo de actos, cuajados de frases hechas, propias de una terminología específica, pero que hoy día nos llegan como un mensaje muy entrañable, incluso con cierta “poesía”. Ciertamente, es una donación muy especial. Dice, entre otras cosas:
"
En la villa de Plan a veinte y ocho de agosto de 1751: Que yo, Susana Nau, mujer moza, natural de la villa de Plan:
Por cuanto me hallo en edad de veinticuatro años, poco más o menos, sin padres, ni hermanos, queriéndome apartar en algún modo de la vanidad de este mundo, sin querer contraer matrimonio, y por este motivo no poder acudir por mi persona a la administración de mis bienes, y que para pasar mi vida con alguna quietud y comodidad no he hallado, ni tengo otro más conforme medio que asegurar mi sustento para durante mi vida en compañía de Domingo Auset, mancebo vecino de esta villa, en quien he hallado todo el consuelo y asistencia que podía desear, desde que me acogió en su compañía,
Por cuanto en esta consideración deseo asegurar la misma asistencia que hasta de ahora he experimentado en dicho Domingo Auset, para durante mi vida natural, y para fenecida ella se me haga por él mi entierro y sepultura, según costumbre de la Parroquia de la villa de Plan y personas de mi calidad,
Por que para este fin tengo tratado y convenido con dicho Aused el que se obligará a mantenerme sana y enferma en su compañía, por toda mi vida haciendo y otorgándole donación y razón de todos mis bienes:
Deseando practicar este medio por considerarlo muy ventajoso y acomodado a la quietud y descanso que deseo tener el tiempo que Dios mantenga mi vida.
Por tanto, y por otras justas causas que a ello me han movido de mi buen grado, libre y espontánea voluntad, y en la mejor forma que hacerlo puede y digo hago en favor de dicho Domingo Aused, para sí y sus habientes, derecho para luego de presente Donación, pura, perfecta e irrevocable que he hecho entre vivos de todos mis bienes muebles, sitios, créditos, derechos, instancias y acciones donde quiera habidos y por haber, que aquí los quiero dejar por nombrados y firmados, calendados, especificados y confrontados según Fuero de Aragón, y como más convenga.
Texto con los cargos y condiciones siguientes y no sin ellas:

Primero, que durante mi vida me haya de tener en su compañía dándome los alimentos iguales a los suyos y vistiéndome con decencia.
Item encargo de que cuando muera se me haya de hacer por mi alma los sufragios a uso y costumbre de la parroquia de Plan y personas de mi calidad.
Item encargo de que se me aya de respetar como a señora mayora y usufructuaria, que me reservo el serlo de los bienes que dono, con la condición de convertir el usufructo de ellos en beneficio de esta casa y en compañía de dicho Domingo Auset.
(...) Item para mayor firmeza y validación de esta mi Donación, dejo por parte y derecho de legítima en mis bienes a mis parientes y demás personas que parte o derecho de legítima en mis bienes pudieren pretender y alcanzar, cada diez sueldos jaqueses, la mitad por bienes muebles y la otra por bienes sitios, con los cuales mando se tengan por contentos y pagados, de cuanto en mis bienes pudiere pertenecerles”.
La gran incógnita es saber qué le ocurría a Susana, por qué no se quería casar, por qué razón a los veinticuatro años deseaba renunciar a "la vanidad del mundo"... ¿tendría, quizás, alguna enfermedad incurable? Además teniendo parientes, tal como se menciona en el documento, ¿por qué no recurría a ellos? En fin, no deja de ser ésta una situación curiosa, en la que una “mujer moza” se dona a un mancebo... Sea como fuere, la nueva situación económica con la que se encontró Domingo Auset Ferrer gracias a esta aportación, le debió ser muy beneficiosa porque, al año siguiente, concretamente el 28 de agosto de 1752, contraía matrimonio con María Montaner Escalona, como ya hemos mencionado antes. Los testigos de la boda fueron tres: José Verastegui, Miguel Buerba Solans y Josef Mascaray.
Del matrimonio de Domingo Auset Ferrer y María Montaner nacieron (son los datos que tenemos, puede haber más), en San Juan de Plan:
1°) José Aused Montaner, que fue el mayor de los hermanos según consta en la información que nos da la Dispensa Papal otorgada a su hermano Domingo, y que, probablemente recibió el nombre de José por alguno de los dos Josés que actuaron como testigos en el matrimonio de sus padres (José Berastegui o José Mascaray). José Auset se casó con Josefa Pallaruelo Abad.
2°) Rosa Aused Montaner, nacida el 20 de febrero de 1763 y que se casó con Antonio Bruned Roger el 4 de junio de 1792.
3°) Domingo Pedro Aused Montaner, fue bautizado en la iglesia de San Esteban de Plan el 15 de octubre de 1765, siendo sus padrinos Pedro Ballarín y Miguela Aused. Se casó con Raymunda Bayla Nerín en Saravillo, el 17 de octubre de 1791.

Domingo Auset Ferrer se casó en segundas nupcias con Teresa Duesso Grima, en Serbeto, el año 1768.
4º) Catalina Auset Montaner se casó en San Juan el 3 de abril de 1783 con Pascual Pallaruelo Palacín.
5º) María Auset Montaner, contrajo matrimonio con Miguel Bielsa el 6 de octubre de 1783.

José Auset Pallaruelo, que se instaló en Campo, era descendiente del primero de los hermanos, José Auset Montaner.


sábado, 7 de enero de 2017

Guillén y Pallaruelo



¿o Pedro e Isabel?
alianza de personas y familias



Barbaruens (Huesca)


El día 21 de noviembre de 1623, se encontraban reunidas en Barbaruens (Huesca) muchas personas «principales». El motivo de que estuvieran allí congregadas era la firma de unos capítulos matrimoniales.

El texto notarial refiere que comparecían para ese acto, por un lado, los siguientes miembros de la familia Guillén: el Rvdo. Mosén Antonio Guillén, vicario perpetuo de la villa de Chía; Juan Guillén, mayor en días; Juan Guillén y Pedro Guillén, hijos suyos infanzones, vecinos del lugar de Señes, de la Valle de Gistau.
Señes (Huesca)
Por otra parte, estaban presentes: Miguel Guillén y Gerónima de Rin, cónyuges, infanzones e Isabel Pallaruelo, entenada e hija (hijastra de Miguel Guillén e hija de Gerónima Rin), vecinos del lugar de Barbaruens.
En la primera cláusula de los mencionados capítulos matrimoniales, se recogía la donación que Miguel Guillén y Gerónima de Rin hacían en favor de Isabel Pallaruelo de todos sus bienes. Se reservaban, como era habitual en este tipo de donaciones, el usufructo de los mismos.

«Primeramente es condición entre las dichas partes que los dichos Miguel Guillén y Gerónima de Rin cónyuges hacen donación, cesión y transportación pura perfecta e irrevocable que es dicha entre vivos "propter nuptias" a saber es, a la dicha Isabel Pallaruelo, entenada e hija suya, de todos sus bienes mobles como sitios, donde quiere habidos y por haber…. ».
« … Reservándose en los dichos bienes por ellos dados señores mayores y usufructuarios durante todo el tiempo de sus vidas naturales y las ordinaciones de sus almas, según es costumbre y uso del dicho lugar de Barbaruens.
Y si Dios diere hijos varones a los dichos donantes, que hayan de ser criados y alimentados a costa de dicha casa y bienes de todo lo necesario, hasta tener edad de poderse ganar de comer, y a Juana y Maria Guillén, sus hijas y las demás que Dios diere a dichos donantes deste su matrimonio procreadas, hayan de ser y sean dotadas, casadas, vestidas y calzadas según la calidad de sus personas y facultad de dicha casa…
 ».


La designación como heredera de Isabel Pallaruelo parece lógica, pues era fruto del primer matrimonio de su madre, Isabel Rin. El que buscaran para casarla a un miembro de la familia del padrastro, un sobrino suyo de los Guillén de Señes, también. 

Pedro Guillén, al casarse con Isabel Pallaruelo, aportaba:
« Item, es convenido entre las dichas partes que los dichos Juan Guillén mayor y Juan Guillén menor, padre e hijo, prometen y se obligan dar y pagar al dicho Pedro Guillén, su hijo y hermano, en socorro y contemplación del presente su matrimonio a saber es dos mil y quinientos sueldos jaqueses, a saber es agora de presente mil doscientos y cincuenta sueldos jaqueses y la mas restante cantidad de dicho adote del presente día de hoy en un año, continuo y siguiente en dinero o dinadas tasadas por dos parientes o amigos de cada parte ».
Hacer frente al pago de las dotes, constituía una verdadera pesadilla para muchas familias, por eso procuraban "arreglar" matrimonios dentro del clan familiar, con el fin de evitar tener que hacer grandes desembolsos ("Si tu me debes 50 y yo te debo 50, no hace falta que nos paguemos nada...").
Vemos en un documento notarial como Miguel Pallaruelo, padrastro de Isabel Guillén, la novia que hemos visto anteriormente, años después de ese matrimonio, concretamente en 1636, acudió a Plan para firmar un documento en el que declaraba haber recibido todo lo que su familia de Señes le había prometido al casarse con Gerónima de Rin e ir a heredar a Barbaruens. Esto demuestra lo largo que podía ser el cobro de la dote que la familia le había otorgado:
 « … Que yo, Miguél Guillén, vecino del lugar de Barbaruens y de presente en el lugar de Plan, de grado otorgo haber recibido de vos Juan Guillén (que era su hermano), vecino del lugar de Señes, toda aquella suma y cantidad que por vos me fue mandada mediante capítulos matrimoniales que los quiero aquí haber y he por calendados debidamente según fuero, juntamente con esto renuncio en favor vuestro cuales quiere derechos paternales y maternales que en los bienes de mis padres puedo alcanzar… ».




lunes, 2 de enero de 2017

Felicitar el Año Nuevo





Las  llulletas


Una costumbre  de Campo, que forma parte más de la tradición de algunos pueblos europeos que de lo que se hace en España, es la de felicitar el Año Nuevo a los padrinos de bautismo.
Para ello, los niños iban a sus casas y les deseaban un buen año y ellos, los padrinos, les obsequiaban con algún detalle, que recibía el nombre de llulletas. Como antiguamente no había mucho para elegir en cuestión de regalos, al final las llulletas consistían en alguna fruta, unos orejones, castañas, alguna peladilla o algún caramelo. Si tenías la suerte de tener un padrino rumboso, cabía la posibilidad de que dejara deslizar alguna moneda en los bolsillos del abrigo, unos céntimos seguramente, raro era que llegara a la peseta...  Eso sí, las madrinas detallistas solían preparar a sus ahijados un cestito adecuado para la ocasión, y no era raro ver, sobre todo a las niñas, mostrar orgullosas sus regalos envueltos o presentados con alguna labor primorosa de ganchillo.


La vida en una sociedad pequeña, como es la de un pueblo, estaba "programada" de modo que no faltaran ocasiones de entretenimiento y diversión, en las que todo  el mundo participara. Como ahora se diría, se trataba de socializar. Los vecinos de una comunidad pequeña, están acostumbrados a prestarse apoyo en la enfermedad y en las desgracias, también es una necesidad encontrar momentos de pasarlo bien juntos. Este era uno de ellos:  

Damas y Caballeros

Cada año, el día de Año Nuevo después de la misa mayor, se congregaban hombres, mujeres y niños alrededor de una mesa que se había instalado debajo del balcón de Casa Bienvenido. Allí había dos pucheros, uno que contenía los papelitos con el nombre de los mozos y el otro con el de las mozas, y de lo que se trataba era de coger un papel de cada lado para formar parejas al azar.  
La ceremonia se desarrollaba así: dos mayordomos, ayudados de dos niños, procedían al sorteo. Se extraía por una de las manos inocentes el papel con el nombre de una chica y el mayordomo daba lectura del mismo. A continuación, el otro niño sacaba el nombre de un mozo y el otro mayordomo lo leía también, y en cuanto era oído por el público allí congregado empezaba ya la algarabía, puesto que la gente visualizaba ya la pareja formada y a menudo la suerte deparaba emparejamientos muy divertidos, que provocaban la hilaridad general.  
En ocasiones también se celebró este sorteo durante el baile del día de Año Nuevo.  
Las parejas así formadas tenían que ir juntas a la sesión de baile que se celebraba el día de Reyes, pero no quedaba ahí la cosa, porque poco a poco se fueron añadiendo nuevos detalles o “requisitos” y al final quedó establecido así:   
Cuando llegaba el 6 de enero, día de la Epifanía, cada mozo iba a recoger a su casa a la chica que le había correspondido en el sorteo. La chica le recibía amablemente y lo invitaba a merendar. Cada familia procuraba hacer “buen papel” y obsequiaban al joven lo mejor que podían: longaniza asada, jamón, pastillos de calabaza o de almendra, buen vino, etc. No solía faltar el café y el puro. Después de bien comidos y en buena armonía iba la pareja al baile, donde estaban esperando su entrada todos los curiosos (todo el pueblo) que miraban si el chico fumaba el puro que le habían regalado, si la chica se había arreglado mucho o poco, si hacían buena pareja, etc.   
El baile se abría con una pieza musical que la orquesta dedicaba a todas “las Damas y los Caballeros” y que era el momento culminante para poder saborear los resultados que el sorteo había deparado, que, como hemos dicho, eran motivo de chanza y bromas, pues a veces resultaban emparejamientos muy chocantes, como una chica mayor con un chaval muy joven, o un chico o chica muy presumidos con alguien que no se presentaba muy bien vestido...  
Después, cada uno podía estar con quien quisiera, aunque el mozo siempre procuraba ser cortés e invitar a “su” chica a tomar algo o hacerla bailar si veía que no tenía con quién hacerlo. Cuando terminaba la sesión de baile la acompañaba a su casa, y luego la iba a recoger para la sesión de noche. Y con todos estos estrictos protocolos, respetados por pura diversión, los mozos se portaban como auténticos caballeros, educados y deferentes, y las chicas se sentían unas damas, "contempladas" e importantes, que era de lo que se trataba. 


jueves, 29 de diciembre de 2016

Los Inocentes



  Un día para estar ALERTA


Sabido es que el 28 de diciembre se celebra la festividad de los Inocentes y que, en algunos países, este día se tiene la costumbre de hacer bromas, destinadas fundamentalmente a tomar el pelo a alguien, y que se conocen como inocentadas. En Campo, como debía pasar en muchos otros sitios, había unos "clásicos" que se repetían año tras año.
Por ejemplo, el más conocido en todas pares, aunque resulta muy difícil de llevarlo a la práctica con destreza y disimulo, era colgarle a alguien un monigote en la espalda sin que se enterara. Más que monigotes, eran una simples tiras ya fuera de papel o de tela. Nada daba más risa que ver a una persona seria y bien puesta, pasear  con el colgante al dorso.

Pero, aparte de las bromas más conocidas, hay que reconocer que había bastante inventiva entre los vecinos. Se iba a una casa para avisar que se les habían escapado las gallinas, y que estaban corriendo por la calle; otros daban la noticia de que con el coche de línea había llegado algún personaje importante, etc. 
Y áunque se hubiera conseguido sobrevivir toda la jornada sin mayores sobresaltos, no había que relajarse, y se debía permanecer bien atento hasta el final, porque mentes retorcidas igual habían tramado coserte las mangas del pijama o el camisón, hacerte la cama de petaca (no podías meterte) o echarte sal entre las sábanas.
Víctima o verdugo, al final te dormías sonriendo, tramando la inocentada que el próximo año les ibas a gastar a familiares y vecinos.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Navidad en Campo


Hace poco más de 50 años

Nochebuena

El día 24 de diciembre, desde pronto por la mañana, ya se palpaba en el aire una tensión especial. Los servicios de la gente menuda eran requeridos para encargos que normalmente no hacían. Las autoridades de la casa igual decidían que había que sacar de la calle un banco de madera porque hacía feo, como que había que subir unos cuantos cestitos de leña a la cocina, o ir a pedirle a una vecina algún instrumental determinado. Todo eran órdenes. Hasta en la cocina éramos requeridos para algunas tareas: partir almendras o nueces,hacer albóndigas pequeñas para el caldo, etc. 
Por la tarde era el número de la recolección de sillas y banquetas por toda la casa para llevarlas al comedor, con el fin de que no faltara asiento a ningún comensal.
Una vez terminada nuestra jornada laboral y después de que mis hermanos hicieran varias incursiones a la Plaza para ver cómo iba la preparación de la fogata, pues hasta que la encendían no se quedaban tranquilos, nos quedábamos mirando tebeos o jugando al parchís, hasta que llegaba el momento de ir a arreglarnos para la hora de la cena.
En casa, como pasaba en casi todas las casas del pueblo, se reunía la familia en sentido amplio, es decir, con los tíos, abuelos, etc. y también con aquellas personas conocidas que por alguna razón estaban solas.
Como entonces no es que hubiera mucha sofistificación en nada, la cocina también era austera, con sopa y cardo con bacalo o cordero de segundo. Más o menos ese era el menú de muchas familias. Para postre había pastillo de nuez o cabello de ángel, orejones, almendras, nueces, flanes... 
Bien cenados y contentos, los más jóvenes nos íbamos a Misa de Gallo, a las 12 de la noche. Era muy alegre, sobre todo cuando acabada la misa todo el mundo pasaba a adorar al Niño, mientras se cantaban villancicos como "Entre las tablas la nieve caía y el Niño lloraba de frío que hacía".Más de un año pasó que cuando entramos en la iglesia el tiempo estaba calmo y tranquilo y al salir había empezado a nevar copiosamente.  Parecía mágico. Con nieve o sin nieve, todo el mundo iba a "pegarse una calentada" a la fogata de la Plaza, que ya estaba ardiendo con fuerza.
  
Navidad


Casi siempre el día de Navidad volvíamos a ir  a misa, bien porque habíamos llegado tarde a la Misa de Gallo del día anterior y dudábamos que nos la dieran por buena, o porque queríamos participar en todas las actividades del día y disfrutar del ambiente festivo que había a la salida de la iglesia, contemplando a todo el mundo con sus mejores galas y queriendo ser feliz. Después, todos pasaban por la fogata a ver si tiraba bien o no y, finalmente, se organizaban grupos para ir a tomar el vermut. A las dos y pico de la tarde, se iban quedando vacíos los bares y la plaza y cada cual volvía a su casa para la comida familiar.
No se podía hacer mucha sobremesa, porque la sesión de cine empezaba a las 5 o así, y como abrían la puerta del Cine Cumbre un rato antes, la gente menuda éramos los encargados de ir allí, pillar un lugar bueno, cuanto más cerca de la gran y solitaria estufa mejor (parecía una locomotora) y "guardar sitio" a los mayores hasta que se dignaban aparecer por el salón. Una vez que les cedíamos sus asientos, nosotros teníamos que precipitarnos a los bancos de madera que había en las dos primeras filas, lugar reservado a los niños.
Orquesta de Campo
Al terminar el cine, el público desaparecía de allí rápidamente, pues volvían a sus casas a merendar y prepararse para la sesión de baile. Los responsables de la sala, comenzaban la frenética transformación de un cine en salón de baile. Hacían desaparecen filas enteras de asientos de madera, unas junto a otras alrededor del local y dejaban alrededor del escenario una amplia pista de baile, incluso se colocaban algunas mesas con sillas para poder tomar algo. En el escenario también había ajetreo, pues la orquesta que iba a amenizar la tarde colocaba sus instrumentos, sillas y atriles, en el sitio correspondiente, mientras se iba haciendo la instalación de los altavoces, con la cantinela habitual de "Probando, uno, dos".
Muy pronto se abría otra vez el salón al público, para la sesión de tarde. Para esta ocasión también nos mandaban los padres a los niños a guardar mesa y sillas, pero era más difícil hacerse respetar , así es que para evitar problemas procuraban llegar pronto. La orquesta empezaba su actuación y, después de un par de pasodobles, había ya un ambientazo, Los niños ocupábamos un lugar preferente, justo delante de los músicos y no nos perdíamos un baile. Los mayores también eran muy danzarines, y no paraban de atravesar la pista de un lado a otro a toda velocidad. Los únicos que se hacían los remolones eran los chicos y chicas. Ellos porque tenían que ir a sacar a bailar, y les daba mucho apuro que les dieran calabazas. Ellas porque tenían que esperar que las vinieran a invitar, y los chicos miraban y miraban mucho, pero les costaba acercarse a pedir si ella quería bailar, con él.
A las diez era la hora de la cena, se suspendía el jolgorio. Y a las 12 de la noche empezaba la sesión de noche. Los niños también solían acudir un rato, se estaba en familia. Los mayores se quedaban hasta las tantas.


Y cuando se apagaban las últimas notas de música, el día de Navidad se daba por terminado. Pero aún quedaba Año Nuevo y Reyes.