viernes, 10 de julio de 2020

Una fotografía especial

y una distinción merecida


En el "Diario del AltoAragón" hemos leído esta semana un artículo dedicado a Eduardo Fuster Salamero, en el que se da a conocer el éxito que ha obtenido en su participación en el Premio Internacional de Fotografía, 35 Award. Se trata de la foto titulada "Small hope" y en ella puede verse, con un espectacular atardecer como protagonista, la iglesia de St. Andrew & Buotska, del pueblo llamado Vasilievo, situado en la región de Óblast, de Leningrado (Rusia).    
A este certamen se presentan miles de fotógrafos amateurs y profesionales de todo el mundo, y conseguir que sus obras aparezcan en el Catálogo de los 35 mejores fotógrafos, es todo un éxito para ellos, lo que ha conseguido Eduardo. ¡Enhorabuena!

Small hope. Eduardo Fuster Salamero
Gentileza de Angel Huguet

martes, 7 de julio de 2020

La historia de una sencilla valla


Detalles que dan la vida


Cuando no había valla...
Mi madre siempre tuvo una salud delicada. De pequeña tuvo unas fiebres reumáticas que le dejaron secuelas en el corazón. De tanto en tanto sufría algún episodio importante que le impedía llevar una vida normal. El verano del "año no me acuerdo", en la década de los 60,  se puso muy enferma. Estaba todo el día en la cama y casi no tenía fuerzas ni para hablarnos. Mi padre estaba desesperado de verla en semejante estado de postración.
Un día, pronto por la mañana, se empezaron a oir golpes, voces y mucho jaleo de gente delante de casa. Mi madre nos llamó para preguntar qué pasaba y, cumpliendo "órdenes", le dijimos que no sabíamos qué era, que estaban trabajando todos los hombres de la carpintería y de la serrería delante de casa. A mediodía, aprovechando la pausa de la comida y de que reinaba la tranquilidad, mi padre le dijo a mamá:
- Victoria, quiero que te levantes y llegues hasta el balcón, vas a ver una cosa que te gustará.
- Hasta el balcón no podré llegar, Daniel. Dime ¿qué pasa?
- Sí que llegarás, mujer. Vamos juntos, tranquila, que yo te ayudo.
Y llegaron hasta el balcón y mi madre miró al exterior y se puso a llorar de felicidad: la valla que llevaba tanto tiempo pidiendo para la terracita que había delante de casa, estaba allí, ¡al fin! Pidió una silla y se sentó para disfrutar de lo que veía y no paraba de decir: "¡Que bonita! ¡que bonita ha quedado!" y ya no se quiso acostar. Y cuando después de comer reprendieron el trabajo los hombres que la estaban haciendo, le levantaban la mano para saludarla y le decían "Victoria ¡que tendrás que poner unas macetas por aquí! ¡no querrás tener esto sin flores!"  
Y mi madre, que siempre tenía una respuesta para todo, contestaba "Vosotros acabar vuestro trabajo pronto y no os preocupéis de las flores, que de eso me ocupo yo". Y miraba a mi padre con veneración.
 Y aquél verano, aunque no me acuerde bien de qué año era, se que también fuimos felices. 

lunes, 29 de junio de 2020

Y dice el alcalde...

¡Que todos están bien!


En 1889 hubo un nuevo brote de cólera, que azotó a la población causando numerosas bajas. El 3 de agosto de 1890, José Peiret y Mur, alcalde y Presidente de la Junta Municipal de Sanidad de Campo, ya debía tener ganas de acabar con esos tiempos difíciles y dejar atrás tanta muerte y tanta desgracia, así es que para forzar a la realidad a que se plegara a sus deseos, y para que nadie se sintiera amenazado por culpa de la epidemia, decidió extender y enviar un documento a las autoridades competentes, que fue publicado en "El Diario de Huesca" del 3 de agosto de 1890,  en el que decía tajantemente:
"Certifico que la salud en este distrito es inmejorable, así como en toda la provincia"
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Parece ser que 1890 fue un año con diversas epidemias. Refiriéndose al Dengue o "estacazo" que se propagó desde Persia por toda Europa aquél verano, un articulista de "El Diario de Huesca"  aconsejaba:
"Como se trata de una enfermedad que tiene cinco días de incubación, me permitiré establecer algunas reglas como medios profilácticos que Apéry (de Constantinopla) propone con recto criterio.
1.º Vigilar la primera aparición de la enfermedad que ocurra en una población, ya sea de uno o varios enfermos. 
2.° Detener la propagación aislando los enfermos en un punto especial, precediéndose a la desinfección de las habitaciones y objetos que contenga.
3.º Alejar de la casa en donde exista un foco a las demás personas que resultasen sanas.
4.º Suspensión de la asistencia a las escuelas y demás sitios donde puede provocarse hacinamiento.
5° Desinfección de cloacas y letrinas públicas por medio del cloruro de cal y sulfato de hierro (Limara Kis) y 
6.º Saneamiento general de la población y limpieza esmerada de calles, plazas y mercados". 
Bueno, más o menos como ahora...
Con los remedios propuestos para la epidemia de gripe, sí que se aprecia una gran diferencia entre los métodos de antaño y los actuales.


jueves, 25 de junio de 2020

ARTISTA

Colaboradora



Sabiendo lo "manitas" que es para las labores y que siempre está dispuesta a ayudar, me atreví a pedirle a Mari Sancha que me hiciera alguna funda para la colección de hueveras. Se trata de lo que los ingleses llaman "cosy" que es una funda de punto o de un tejido grueso, hecha para mantener caliente el huevo pasado por agua cuando está colocado en la huevera. Le mandé un par de fotografías para que se hiciera una idea de lo que le pedía. Esta semana he recibido una cajita por correo con lo que ella ha hecho: unas piezas super bien trabajadas y muy originales. Me parece justo enseñároslas a todos.
Veréis, que ha hecho piezas distintas: unas fundas largas, que tapan el huevo y la huevera (como la negrita, la señora del sombrero, el joven del sombrero, una campana de Navidad), unas fundas cortas, como la que tiene una fresa en la parte superior o un pollito y, también, unos huevos para adornar las hueveras. Podréis verlas en La Galería, Campo.
¡Mil gracias Mari! 


 



lunes, 22 de junio de 2020

Una casa


RUBIELLA

Bien es conocido que en los pueblos y aldeas del área geográfica que nos ocupa, con un sistema de familia troncal, se entendía por "casa" no solamente el inmueble donde se vivía y la tierra que le pertenecía, sino que también ese concepto incluía a las personas que la habitaban, sus historias, sus recuerdos y todo lo que los antepasados habían sabido transmitir, es decir, la fama y el prestigio que se supieron labrar a lo largo del tiempo, una manera de comportarse  y relacionarse con el resto de la comunidad, es decir, la reputación. 












Obviamente, preservar todo esto era responsabilidad de cada generación y, a pesar de que los individuos que se iban sucediendo podían ser de muy diferente condición, tener otros apellidos y venir de diferentes lugares, todos sus integrantes sentían que formaban parte de esa entidad, y luchaban por conservar y mejorar su patrimonio familiar, y mantener el buen nombre  y la respetabilidad de la casa.
Tenemos un buen ejemplo con esta familia Rubiella, que a través de los siglos ha conseguido preservar el nombre de la casa mucho después de que el apellido que la fundara hubiera dejado de existir. También hemos podido constatar la transformación del apellido Revilla-Rubiella, sin causa aparente...


CASA RUBIELLA
A principios del siglo XVIII Martín Revilla Linés y María Blanc Rizuelo vivían en Campo. Se habían casado el 7 de mayo del año 1686 en Formigales y se habían mudado a nuestro pueblo. Antes de este matrimonio los dos había estado casados, él con Mariana Calvera y ella con Juan Domingo Buil Falceto, de Castellazo.
Una vez instalados en Campo, Martín Revilla compró muchas propiedades, la mayor parte de ellas era tierra de cultivo, pero también se interesó por algún inmueble. En todos los documentos se menciona que su oficio era el de tejedor.
Fueron los padres de Martín Revilla, o Rubiella, pues en varios documentos se le menciona de una u otra manera. En alguno de ellos, se le empieza llamando Revilla y se acaba dándole el apellido Rubiella, casi en la misma página. Es curioso porque en Sahún, hemos encontrado un caso muy similar. Hay un documento en el que se comienza así: "Yo, mosén Miguel Reviella, rector de Saún" y a la hora de firmar aparece claramente escrito "Yo, mosén Miguel Rubiella".
No nos detendremos aquí en la genealogía de esta familia, pero queremos llamar la atención sobre el hecho que hemos comentado anteriormente, la importancia de "la casa". Las personas llegan y se van, para la entidad de una casa determinada sigue con su historia, asimilando lo que llega, teniendo presente lo que ya está atrás en el tiempo.
Terminando con la secuencia anterior, diremos que Martín Revilla Blanc se casó con María Torrente y tuvieron como hijo a Joseph Rubiella, que fue el heredero. Este Joseph casó en primeras nupcias con María Ferraz Costa y al enviudar se casó con Teresa Raso Raso, renunciando entonces a su propiedad en Campo y mudándose con su segunda mujer a Senz, a heredar la casa de Joseph Serena, quedando nombrada heredera de casa Rubiella una hija del primer matrimonio, María Francisca Rubiella Ferraz. Ella era la mayor de 7 hermanos, cinco varones y dos chicas, y al ser la mayor de todos, y siendo sus hermanos adolescentes,  no hubo ningún inconveniente en nombrarla heredera. 
María Francisca Rubiella contrajo matrimonio con Joseph Canales Calbera, hicieron las capitulaciones matrimoniales en 1786. Una de las cláusulas del contrato era que si fallecía ella si  haber tenido hijos, "la casa" que había recibido en herencia tenía que volver a su padre, si viviere, o en su defecto, al que hubiera sido nombrado su heredero.
Pero María Francisca y Joseph Canales vivieron lo suficiente para traer al mundo cinco hijos. Y volvió a repetirse la historia. La mayor de ellos fue Josefa Canales Rubiella, que fue nombrada heredera, porque cuando la casa requirió cambio generacional, era la única que podía responder a lo que se necesitaba en aquél momento, salvar la casa, así es que llevó como dote a sus dos matrimonios "casa Rubiella" y su esposo debía asumir el cargo de mantenerla a flote.
Estos matrimonios fueron:
1º) con Francisco Ariño Lobellana, de Las Vilas, celebrado el 23 de abril de 1801 en Campo. Murió sin dejar descendencia.
2º) con Francisco Mur Ribera, de Espluga, se casaron el 23 de octubre de 1812. De este matrimonio nació una hija a la que llamaron María, y que fue la heredera de "casa Rubiella". Por tercera vez consecutiva, la casa pasaba a manos de una mujer, que la llevó en dote a su matrimonio con José Peiret Ballarín, celebrado el 23 de octubre de 1812. Desde entonces, el apellido Peiret es el que lleva la familia de casa Rubiella.
   

miércoles, 17 de junio de 2020

INSPIIIIIIIRA

RESPIIIIIIIRA



INSPIIIIIIIIIRA


                         RESPIIIIIIIIRA...


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La autora de estas bonitas fotos es  Maribel

¡GRACIAS!

sábado, 13 de junio de 2020

Somos noticia

Colegas amables


Desde hace varios años tengo la suerte de pertenecer a AFCOC, "Association Française de Colecctionneurs de Coquetiers", un grupo de personas que han conseguido llevar a buen término muchas iniciativas interesantes para dar a conocer todo lo que se refiere a nuestro pequeño objeto de colección. Además, publican un boletín con noticias de la asociación y  difunden información y conocimientos sobre el tema.
En este mes de junio han tenido la amabilidad de dedicar un espacio a "La Galería" de Campo, que os ofrecemos a continuación. Han incluido un breve comentario que nos pidieron sobre dónde está emplazada exactamente la colección y de qué se compone, y un artículo de Angel Huguet, publicado por el Diario del AltoAragón, que les hicimos llegar. Sin olvidar que, también, han colocado en portada una foto de nuestro paso por la emisora de Sant Esteve de Sesroviras. ¡Gracias por prestarnos tanta atención!    


"LA GALERÍA"
"Campo es un pequeño pueblo del norte de Aragón, provincia de Huesca. Se encuentra a dos horas y media de Tarbes (Francia) y cuenta con 316 habitantes. Es allí donde hemos instalado la primera exposición permanente de hueveras que hay en España. No se le puede llamar exactamente museo, porque no lo es, por eso la hemos denominado "La Galería" que, aunque pequeña, de unas mil piezas sobre las 14.000 con las que cuenta la colección, permite hacerse una idea del contenido de la misma.
Desde hace cuarenta y cinco años, coleccionamos hueveras de todo tipo, todas las características y todos los orígenes. Tenemos hueveras de diferentes materiales (metal, madera, porcelana, cerámica, plástico, impresora 3D, lapislázuli, mármol, alabastro, etc.) proceden de 68 países diferentes y son de los estilos más variados. Pensamos que visitar nuestra galería puede ser interesante, educativo y también divertido. Tenemos también material gráfico sobre el tema: libros, fotos y documentación. Honestamente, no osaríamos recomendar hacer muchos kilómetros, un largo viaje, para venir a descubrir nuestra colección, sin embargo, podemos sugeriros que, si no estáis muy lejos, visitéis Campo y la exposición. Seguramente no os decepcionarán.
Evidentemente la Galería no puede estar abierta todo el año, pero, si estáis interesados, podéis contactarme a mi correo mjfuster20@yahoo.es También podéis dirigiros al Ayuntamiento de Campo o al "Bar de Prats", en la Plaza, para informaros.