viernes, 23 de octubre de 2020

Esplendor en el cielo

Un regalo para todos 

Mi cuñada Angeles comparte con nosotros las bonitas fotografías que ha hecho del cielo de Nueno, para que tengamos un poco de ambiente y color otoñal en este blog. ¡Gracias!

                                                            
y en la tierra

       


Fotos: Angeles Navarri


martes, 20 de octubre de 2020

En la tele

  ¡Raquel en la tele!  

¡Que ilusión! Esta tarde he llegado al programa "Ahora caigo" justo cuando le preguntaba Arturo Valls a la concursante "¿De dónde eres?" y ella contestaba toda orgullosa "De Campo, de la provincia de Huesca". Como siempre pasa, ha tenido que repetirlo dos veces para que se enterasen de que se refería a Campo Campo, sin  más florituras.  

Nuestra paisana concursante era Raquél Castán y ha estado muy simpática, tranquila y guapa. Que pena que ella no haya podido estar un poco más en el programa, y yo de que no me haya dado cuenta un poco antes, de que podía hacerle alguna fotografía... Bueno, dicen que nunca es tarde, al menos, tendremos este pequeño recuerdo de su paso por la televisión. 

Gracias por representarnos tan bien, Raquel.






sábado, 17 de octubre de 2020

Campo, hoy

 

sin aglomeraciones...


La Plaza Mayor. Carmen Fuster


jueves, 15 de octubre de 2020

Una señora de Campo

 Doña Dorotea Boj Peired

Dama fin de siglo XIX. Foto F. Laureano.

Dorotea nació en Campo allá por el año 1866, en "Casa Elías".  Se casó con José María Aventín Rived y se fueron a vivir a Huesca, donde su marido destacó como gran emprendedor en el mundo de los negocios y promotor de actividades culturales. Quedó viuda el año 1909, viviendo tres de sus hijos, José María, Pedro y Elías. 

En "El Diario de Huesca" se nombra con frecuencia a Dorotea, bien sea señalando su presencia en acontecimientos sociales, o hasta informando de cuándo se puso enferma o la evolución de su enfermedad. Incluso hemos visto como Dorotea ha sido protagonista de un hecho bien curioso, por lo menos yo no lo había visto nunca: se  dedica toda la portada del periódico "El Diario de Huesca, a dar la noticia de su defunción. Ni con políticos, toreros famosos u otras figuras populares, hemos visto algo semejante. Recojamos alguna de las informaciones que ofreció la prensa sobre ella:

9-10-1926

- "Permaneció ayer breves horas en Huesca, visitando a su distinguida parienta, la respetable señora doña Dorotea Boj, viuda de Aventín, cuyo estado de salud ha mejorado y lo celebramos mucho, nuestro querido amigo de Zaragoza don Miguel Rived, ex gobernador de Granada".

27-10-1926

"Víctima de larga dolencia, soportada con cristiana resignación, falleció ayer en esta capital, a los sesenta años de edad, la distinguida y respetable señora doña Dorotea Boj y Peired, viuda de Aventín.

No por esperado, hace ya algún tiempo, tan funesto desenlace ha sido mensos sentida su muerte, ya que se trata de una dama que, modelo de madres de familia vivió siempre consagrada al amor de los suyos, a la práctica de las virtudes y a los cuidados y desvelos que traen consigo el culto al hogar y a la familia.

Perteneciente a familia de prestigio y arraigo en la provincia, de esmerada educación y ameno y afable trato, deja entre sus numerosas relaciones, imperecedero recuerdo de sus bondades y de su talento.

Educada en el ambiente de recogimiento y estímulo para el trabajo de la familia altoaragonesa, el cuidado de sus hijos y las atenciones de la casa, fueron durante toda su vida la guía de sus actos, y ello le valió siempre el respeto, la consideración y el cariño que gozaba entre todas las clases sociales.

Muy afectos y amigos muy antiguos de la familia Aventín, somos los primeros en asociarnos de todas veces a las unánimes manifestaciones de duelo que ha producido esa muerte, y así nos complacemos en hacerla expresiva desde estas columnas a sus apenados hijos José María, Pedro y Elías, hijas políticas doña Ernestina, Gómez y doña Mercedes Palá, hermanos doña Justa, don José (presbítero) y don Elías, hermana política doña Dolores Blanco, nietos, primos y demás apreciable familia de la finada".

29-10-1926

"Ayer se celebraron en la iglesia parroquial de San Pedro solemnes funerales por el alma de la distinguida y bondadosísima señora doña Dorotea Boj, viuda de Aventín.

A los nocturnos y misa de funeral cantada por la capilla de la Catedral, asistió un concurso numerosísimo, figurando en las filas del acompañamiento todas las representaciones sociales de Huesca.

De Zaragoza y otras capitales llegaron muchos amigos de los señores de Aventín, con el exclusivo objeto de asistir al entierro de la amantísimas madre de éstos.

Los obrero de la casa Aventín, la orquesta del Odeón y otras amistades, dedicaron como cariñoso recuerdo a la finada hermosas coronas de flores naturales.

La manifestación de ayer, por lo sentida y numerosa, debe de servir de consuelo para su inmensa desgracia a los señores de Aventín, nuestros queridísimos amigos.

A estos y demás familia reiteramos nuestro sentido pésame".







miércoles, 14 de octubre de 2020

Restos de lanas y mucho cariño

 Labores para el confinamiento





miércoles, 7 de octubre de 2020

Vamos de excursión


Barbaruens


Vivimos siempre tan ensimismados en nuestras cosas, que no encontramos tiempo de levantar la cabeza y mirar alrededor. Y digo que no tenemos tiempo por no decir curiosidad o interés, que es mucho peor.
¿Cuántas personas de Campo han estado en Barbaruens? Todos nosotros hemos oído hablar de este lugar, algunos de nosotros hasta tenemos antepasados que eran de allí; además, no está lejos y, sin embargo, no lo conocemos.

Hace algunos años llegué hasta Barbaruens para visitar  el monasterio de San Pedro de Tabernas, bueno, lo que queda de el. El paisaje que se podía contemplar era sobrecogedor, impresionante, pero como no encontramos a nadie con quien hablar, nos parecía que éramos unos intrusos, y no queríamos invadir la intimidad de las personas que suponíamos, estaban en sus casas. Al final vimos a un chico, muy amable, con el que hablamos un poco y, después, nos volvimos por donde habíamos ido. Siempre me arrepentiré de no haber estado más tiempo contemplando aquél paisaje, porque no he tenido ocasión de volver. Gracias a la amabilidad de un seguidor de este blog, ahora podemos disfrutar de ese precioso panorama. 

 




viernes, 2 de octubre de 2020

El abuelo se pone chulo

y quiere ir a la moda


Mi abuelo Daniel era muy presumido, y le gustaba lucir "palmito". Para algo se había casado con la hija del molinero, que había sucumbido a su buena planta. Al abuelo, trabajar trabajar no le llamaba mucho la atención, pero hablar y cultivar las relaciones sociales sí, era lo suyo.


Daniel se quedó viudo en 1947 y mis padres se fueron a vivir con él. En casa ejercía de máxima autoridad, no porque lo exigiera él, sino porque mi padre así lo establecía. De todos modo, para ser sinceros, alguna que otra vez hubo que pararle los pies.

Recuerdo que, en el otoño de 1960, cuando empezaron a llegar los primeros fríos, un día mi madre le dijo al abuelo:

- Ya ha empezado a refrescar, tendrá que coger el abrigo cuando vaya al bar de Mariano por las tardes.  

¿Qué abrigo?  

- Pues el suyo -dijo mi madre.

- Yo aquél abrigo del año pasado, y del otro y del otro, no me lo pongo más.

- Pues, ¿por qué no se lo ha de poner? ¿qué le pasa a ese abrigo, si es bien bueno?

- Yo no digo que sea malo -replicó mi abuelo- pero me sobra abrigo por todas partes, de largo y de ancho.

- Pues haberlo dicho, hombre, haber dicho antes que se lo subiéramos un poco, y no esperar a última hora...  - y mi madre se iba acelerando.

- ¡Que no se trata de subirlo un poco! - gritó mi abuelo- ¡Que me sienta mal porque tiene un corte antiguo! Eso no se arregla con un centímetro más o menos de largo. Y no me lo pienso poner más, ya lo sabéis, no tengo ganas de hacer reír a la gente.

Cuando mi abuelo se marchó, mi padre le dijo a mamá:

- Ni una palabra más sobre el abrigo. Que se lo ponga si quiere, y si no, que vaya sin abrigo.

Así pasaron unos cuantos días. Bastantes. A la hora de ir al bar por las tardes, mi abuelo,  se plantaba delante del espejo del armario del recibidor y empezaba ostentosamente a darle vueltas a su bufanda alrededor del cuello. Luego se la subía para arriba, para taparse la boca y salía a la calle como un pobre huerfanito, sin ninguna protección.

Un día que el frío se dejó sentir más, y el viento y la lluvia azotaban con fuerza tejados, puertas y ventanas, el abuelo salió como cada tarde al café, pero cogió el abrigo, que desde hacía ya casi un mes estaba en el armario del recibidor.  Nadie dijo nada, ni él, ni mi madre, ni mi padre... Pero el abuelo ya no se miraba en el espejo antes de salir casa.