domingo, 28 de agosto de 2011

Oficio: carpinteros



MADERA PARA TODO


Ya a partir de las primeras civilizaciones, la evolución de la tecnología en el trabajo de la madera fue muy rápida y llegó a niveles muy avanzados. Desde los egípcios se conocen tanto los utensilios y herramientas como los asamblajes y la decoración plana y a relieve que se utilizan hoy día. Lo que básicamente ha aportado la civilización actual, ha sido una nueva fuerza motriz que permite un trabajo más rápido con menos esfuerzo. También han sido importantes los avances derivados de la industria química, especialmente en lo concerniente a colas y productos de acabado y protección.
Realmente, el oficio de carpintero es de los más antiguos que hay. Por centrarnos en nuestro ámbito de estudio recordemos que, antiguamente, las sociedades rurales debían ser autosuficientes para atender sus necesidades y exigencias, tanto a nivel particular como colectivo. Había muchos trabajos que se tenían que hacer entre vecinos, y donde no llegaba la pericia de uno se suplía con la experiencia del otro, no obstante para algunos trabajos se requería cierta técnica y por eso muy pronto algunas personas se especializaron en determinadas tareas. Con madera se construían las casas, tanto participando en el encofrado (bigas, soporte tejado) como en otros elementos como ventanas, puertas, barandas. También el carpintero era el encargado de hacer los utensilios necesarios para la vida cotidiana:
- los que servían para los trabajos del campo (palos del azadón, aventadores, carros, etc.) - en las tareas domésticas (tablas para amasar, morteros, tinas para lavar ) - para otras labores, como ruecas; medidas de capacidad, etc.
Por lo que respecta a los muebles propiamente dichos, hay que reconocer que no eran muchos los que adornaban las casas de nuestros antepasados. Básicamente, en las habitaciones o alcobas sólo se podía encontrar alguna cómoda, una silla y una o dos camas, o catres. Los catres, también llamados camas de cuerda en el Alto Aragón, estaban hechos sobre cuatro pies de madera, con cuatro travesaños y una red muy clara de cuerda, sobre la que se colocaba un jergón. En las cocinas había algunas sillas, una mesa, quizás una alacena, un cucharero (en el que se colocaban las cucharas y tenedores en unas ranuras) y a veces una cadira o cadiera. Eran éstas grandes bancos de madera adosados a la pared, que se colocaban alrededor del hogar. Muchas veces llevaban brazos en los extremos laterales. Combinando el espacio con las cadieras estaban las mesas abatibles, mueble de gran funcionalidad que permitían comer, trabajar o jugar al lado del fuego. Cuando se bajaban se apoyaban sobre una pata desplegada y cuando no se necesitaban se subían a la pared, dejando el espacio libre.
Lo que antiguamente no faltaba en ninguna casa era el arca o caxa, de forma rectangular, con la tapa sujeta con bisagras y más o menos decorada. Tenían una llave y eran el medio de transporte y de almacenamiento del ajuar de las novias. Allí guardaban sus cosas importantes, además de documentos, la ropa "buena", etc. Estas arcas muchas veces también servían de asiento, por lo que se les solía colocar algún cojín encima.
La evolución del mueble fue lenta. Es interesante saber que el armario para guardar la ropa no se difundió por Europa hasta finales del siglo XVII, y el armario clásico que se solía encontrar en nuestros pueblos, con una sola puerta grande y espejo por fuera, fue una "invención" de principios de siglo XIX. La costumbre de comprar una habitación cuando una pareja se casaba, aunque solo fuera una cama y algún mueble auxiliar, como las mesitas de noche, se popularizó a principios de siglo XX. Todos estos muebles los hacían los carpinteros locales.

Para conocer a los carpinteros que trabajaron en Campo podemos recurrir a los censos electorales. El de 1890 nos habla únicamente de José Saludas Nasarre, de 29 años. En el de 1904 se le vuelve a citar solamente a él, al que se le atribuye la edad de 50 años, con domicilio en la calle Nueva, 18.
Antonio Castel nos cuenta que José Saludas tuvo una carpintería en la Plaza de Cabovila, al lado de las escuelas. Construía aventadores, cajas para relojes de pared, ataúdes, grandes armarios, mesillas de noche, cómodas. Para la iglesia parroquial hizo varios trabajos, entre otros los armarios de la sacristía y varias peanas para las procesiones, aunque su obra cumbre fue el púlpito, para cuya realización le ayudó un carpintero de Graus. Tuvo varios aprendices que aprendieron el oficio con él. En el Censo Electoral de 1910 figuran como carpinteros:
Joaquín Aused Güerri, de 48 años, que vivía en la calle la Iglesia, nº 5 (era el molinero); Pedro Aused Peired, de 25 años, viviendo en la calle la Iglesia nº 5; Juan Antonio Palacín Lacera, de 42 años, vivía en la calle la Iglesia, nº 41; José Saludas Nasarre, 49 años, calle Nueva nº 6. En el Censo Electoral de 1930, los carpinteros reseñados fueron:

Juan Ballarín Mur, de 41 años, vive en la calle Nueva, nº 10; Daniel Fuster Canales, 46 años, calle la Iglesia, nº 14; José López Bescos, 54 años, Plaza, nº 11; José López Gallego, 29 años, Plaza nº 11; Ricardo Mur Castán, 36 años, calle la Iglesia, nº 21; José Saludas Nasarre, 68 años, calle Nueva, nº 2; José Santorromán Pallás, 42 años, calle la Iglesia, nº 32.
No podemos olvidarnos de la familia Miranda, que no figuran en estos censos porque eran de Senz. Antonio Miranda Castán aprendió el oficio con José Saludas, en Campo, y se estableció en Altorricón.

Sus hermanos Jesús y Ramón trabajaron con él. Después, Jesús consiguió un buen empleo en Barcelona, pero a partir de 1942 volvió a Campo, donde fue el encargado del taller de carpintería de Maderas Fuster. Su hermano Ramón también se instaló en nuestro pueblo, para trabajar con él. Se les unieron otros dos buenos carpinteros que venían cada día desde Morillo de la Liena, Joaquín Ricarte y Miguel Cereza. Otro de los hermanos Miranda, Joaquín Miranda Costa, aprendió el oficio en Santaliestra y más tarde se estableció en Campo con taller propio. Sus hijos José María y Joaquín trabajaron varios años en el taller familiar.


(Fuente: información del Sr. Jesús Miranda y de Antonio Castel. Fotos: Cuartal y púlpito, gentileza de Antonio Castel. Lámina de: "L'Encyclopédie de Diderot & Lambert. Petits métiers du bois", Muebles: M. J. Fuster).

Para más información sobre este tema se puede consultar la web de Campo (inactiva)


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