lunes, 27 de febrero de 2017

1894 La carretera


De Graus a Benasque


Están terminadas casi del todo las obras del hermosísimo puente de hierro que se halla situado sobre el formidable  y peligroso barranco de Morillo de Liena, en la carretera de Graus a Benasque. 

En los pasados días, y con motivo del temporal de lluvias, el barranco había tomado bastante agua;  y como era algo expuesto su paso, el encargado de las obras del puente, con atención y amabilidad dignas de loa, nos permitió el paso por el largo puente , que consta de seis tramos de hierro, descansando sobre los dos estribos laterales y cinco esbeltas pilastras con tres taludes cada una, formando un bello conjunto, casi una obra de arte. El puente mide 160 metros de longitud, y se halla puesta la piedra machacada en varios de sus tramos. Muy pronto, pues, se hallará el contratista en disposición de darlo al público, lo que debe efectuarse inmediatamente que esté terminado, ya para facilitar el camino y ya para evitar accidentes desagradables que con harta frecuencia se suceden en el barranco de Morillo.
Puente de Campo sobre el Rialgo
Terminado, como lo está ya, este puente, solo falta para poder llegar en carruaje al puente de Aragoné, (cinco o seis kilómetros encima de Campo) la terminación de otro puente de piedra en una barranco que hay próximo a dicha villa. Las obras se ejecutan con actividad, y, tal vez, en el próximo otoño se den por acabadas.
Todo, hasta el puente de Aragoné, ha marchado bien en esa carretera; hay en ella obras de grande importancia que facilitan el camino y dan seguridad a las personas y ganados que tienen que atravesar aquellas estrechas y abruptas cañadas.
Pero del puente de Aragoné hasta Benasque donde debe tener término la carretera ¿qué se hace? ¿cuál es el motivo de haberse paralizado, y mejor dicho aún, abandonado unas obras tan esencialmente necesarias para la vida y seguridad de los pueblos de aquellas lejanas montañas? ¡qué! ¿no hay quien remueva los insuperables obstáculos que al parecer se oponen a la continuación de obras que han sido ya estudiadas y subastadas?
Benasque
Los negocios de un empresario ¿han de anteponerse a las urgentísimas necesidades de un país, de comercio tan importante en ganados como se hace en los pueblos del valle de Benasque? ¿Se espera a que el día menos pensado sobrevenga en aquellos desfiladeros una terrible catástrofe o una irreparable desgracia, para unirse todos los pueblos interesados y pedir a una que, sea como fuere, se terminen las obras de  la carretera hasta Benasque?
Pues no debe esperare a ese día de ningún modo, porque la construcción de la carretera para los habitantes de los pueblos de aquel valle y del alto Pirineo, les es tan necesaria casi como la casa que los cobija, como el aire que respira y como el pan que los alimenta.
En esa región del partido de Boltaña no debe haber en nuestro concepto otra política, ni otra aspiración, ni otro pensamiento, que la construcción de la carretera de Campo a Benasque; porque en la carretera está su porvenir y la carretera significa la seguridad de sus personas y de sus ganados, la baratura en los artículos de primera necesidad, el lazo que una la vida antigua con la moderna, las viejas tradiciones con la civilización actual, la que une los hombres y acerca los pueblos.
Todos los habitantes de aquella alta montaña deben unirse en apretado haz para pedir a las personas influyentes del país, a sus diputados y exdiputados en la provincia y en las Cortes, a todo el que graciosamente quiera ayudarles, la satisfacción de esa gran necesidad y en esa loable y justísima aspiración que se traduce en la siguiente frase:
CARRETERA HASTA BENASQUE. 



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