miércoles, 20 de agosto de 2014

CAMPO: CENTRO DE MANDO


Valeriano Weyler


durante UNOS DÍAS…  o unas horas      

En aquél mes de julio de 1876, el teatro de operaciones de la lucha entre carlistas y republicanos, dentro de la conocida como Tercera Guerra Carlista (1872-1876), se trasladó a nuestras tierras y Campo fue el centro donde se tomaban las decisiones, por unos días. Para entrar un poco en ambiente, entresacamos unos párrafos de la Gaceta del 12 de Julio:
"El Brigadier Delatre en despacho trasmitido ayer por Zaragoza, fechado el día 10 en Used, participa que, noticioso de que una facción de 1.000 hombres con numerosa caballería que se hallaba en las inmediaciones de Antillón, se dirigió desde las alturas del Pueyo a Angués, a cuyo punto llegó a las doce de la noche del 9.
Al amanecer del día siguiente, y con aviso de que gran parte de aquella con 100 caballos marchaba por Ibiesca a tomar la sierra de Guara para reunirse con Dorregaray, salió en su persecución; y a las dos horas de una marcha precipitada le dio alcance en las inmediaciones de Santa Cilia, batiéndola y dispersándola por completo, causando al enemigo nueve muertos vistos, entre estos un Comandante y dos oficiales; muchos heridos y cuatro prisioneros, entre los que se cuenta el titulado Teniente Coronel Oriol, Ayudante de Dorregaray. También se aprehendieron muchas armas y municiones, ocho caballos, varias mulas y papeles de importancia....".


... "Al amanecer del 11 atacó los pueblos de Torrecilla, Guaso, Sieste y Boltaña, que aunque defendidos con tenacidad por las fuerzas carlistas, fueron tomados sucesivamente por nuestras bizarras tropas, así como el castillo de Boltaña.
El enemigo ha tenido en este encuentro crecido número de muertos y heridos, y se le ha hecho 28 prisioneros, entre ellos siete oficiales, con pocas bajas en la columna. Las avanzadas de esta ocupan la orilla izquierda del río Ara, y las facciones se retiran precipitadamente en dirección de Ainsa. 
El General Weyler con su división guarda la derecha y situado en Campo se halla en posición de atacar a las facciones o apoyar a las fuerzas de Delatre, si fuese necesario.
El General Martinez Campos se dirige a marchas forzadas a la misma parte de la derecha, a fin de cooperar al movimiento combinado de las demás columnas".
"El Globo", 12 de Julio de 1875.
"Se sabe por un telegrama recibido ayer, que Dorregaray pasó el 8 y 9 por Rodellar con dirección, al parecer, a Boltaña, pasando el río Esera por Benasque a Campo y que el brigadier Delatre no perdía su pista, habiendo llegado a Used y Aspe. Los carlistas no se mostraban dispuestos a esperar y ganaban a toda prisa las estribaciones de los Pirineos para entrar en Cataluña".
Incluímos aquí dos informes de los que ya nos hemos ocupado en otra ocasión, pero que corresponden a estas fechas:
"La Correspondencia de España" del 19 de Agosto de 1875.
Este periódico publicó un extenso comunicado en el que su corresponsal en el ejército del Centro, iba refiriendo diariamente las actividades llevadas a cabo.
"Día 10 de Julio: Pasamos el río Cinca por el puente de Ainsa y fuimos a dormir a Campo. El batallón aragonés de retaguardia tuvo una sorpresa en Boltaña con Delatre, que le cogió alguna gente. Martinez escapó en calzoncillos. 
Día 11 de julio. Salimos a Benasque"...
 "El Globo", 12 de Julio de 1875.
"Se sabe por un telegrama recibido ayer, que Dorregaray pasó el 8 y 9 por Rodellar con dirección, al parecer, a Boltaña, pasando el río Esera por Benasque a Campo y que el brigadier Delatre no perdía su pista, habiendo llegado a Used y Aspe. Los carlistas no se mostraban dispuestos a esperar y ganaban a toda prisa las estribaciones de los Pirineos para entrar en Cataluña".
En el periódico "EL BIEN PÚBLICO" del 16 de julio de 1875 se recoge la información publicada por el "Diario de Barcelona" el 12 de ese mes, que dice:
"Toda la atención sigue fija en los movimientos de las facciones de Dorregaray. Convencido el famoso cabecilla de que le era imposible entrar en Navarra, ha intentado ver si podía pasar el Cinca para penetrar en el valle de Arán, mas la oportuna colocación de Weyler en Campo ha debido convencerle también de que era irrealizable este su otro intento. No le queda, pues, en opinión general mas recurso que entrarse en Francia, si así sucediese la suerte del carlismo estaría resuelta". 

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