domingo, 19 de febrero de 2012

Profesión y vocación: Médico



Campo durante la pandemia de gripe de 1918




En el año 1918 se declaró una gran epidemia de gripe por todo el mundo, a la que se dió el nombre de gripe española, probablemente porque en España fue en uno de los lugares donde más noticias y comentarios se dieron sobre el tema, ya que en los países beligerantes en la Primera Guerra Mundial estaba censurado hablar de ello. Se estima que entre 1918 y 1919 murieron más de 50 millones de personas. Gracias a un artículo publicado en "El Diario de Huesca", el 12 de Diciembre de 1918, podemos saber cómo se vivieron en nuestro pueblo aquellos dramáticos acontecimientos:"Aun cuando la Prensa se ha ocupado poco de la epidemia reinante en esta villa, no por eso ha sido la villa de Campo una de las menos visitadas por la ingrata huésped. Pocas casas se han visto libres de sus molestas caricias y, en algunas, por desgracia, ha dejado triste huella de su paso. Pero gracias a la Divina Providencia, podemos jactarnos de que hasta la hora presente ha sido uno de los pueblos en que si bien fue crecido el número de atacados, en cambio fue muy reducido el de defunciones. Según la estadística médica, desde las primeros días de Septiembre en que apareció la epidemia hasta la fecha han sido unos 1.200 los atacados, con unas sesenta defunciones, pues cuando en este tiempo han ocurrido más enterramientos, la mayor parte de las enfermedades fueron debidas al sarampión, del que ha habido un centenar de atacados, de tuberculosis y enfermedades seniles.
Estos datos dicen mucho en pro de un hombre de ciencia no desmentida, de un héroe que con su tesón y voluntad a toda prueba se ha desvivido, se ha multiplicado extraordinariamente acudiendo sin cesar, sin descansar un momento, a prodigar los remedios de la ciencia a los numerosos enfermos que solicitaban sus auxilios. Este hombre, del que no necesitamos hacer su apología por ser sobradamente conocido dentro y fuera de la provincia, es don Jesús Falcó Plá, médico eminente, honra natal, donde afortunadamente ejerce su notabilísima profesión.

No hace muchos días que habiéndolo encontrado en la calle haciendo la visita nos dijo: "Estoy rendido, hoy estoy rendido, hoy tengo 270 enfermos, así es que no puedo distraer un minuto". Y si a este considerable trabajo sumamos los pueblecillos de Navarri, Foradada, Morillo de La Liena, Bacamorta, Merli, Biescas, Valle de Lierp, Valle de Bardají, El Run y Seira, donde no ha dejado un solo día de visitar a estos pueblecitos, también castigados por la enfermedad reinante, pues solo en este último pueblo hay nada menos que trabajando en las importantes obras de La Catalana unos mil seiscientos obreros.


En vista de este excesivo trabajo, de su bien demostrado celo y de su triunfo obtenido ¿no se habrá hecho acreedor ese respetable señor a una recompensa? Creemos que sí, y no a un simple aunque sincero homenaje de sus convecinos, sino a un premio mucho mayor. Por hechos que revelan menos heroismo, se ha concedido la Cruz de Beneficiencia, distinción que entendemos tiene sobradamente merecida este venerable figura de la clase médica. Reciba este señor nuestra más cariñosa felicitación desde las columnas de El Diario de Huesca y esperamos que este pueblo agradecido sabrá corresponder con quien no ha escatimado ninguna clase de sacrificios ante la salud de un pueblo comprometido por el terrible azote". Firmado: El Corresponsal.





(Fuente: Hemeroteca "Diario del Altoaragón". Fotos: Autoretrato de Goya con el doctor Arrieta. Anuncios 1º y 2º aparecidos en "El Diario de Huesca" del 25 de Octubre y el 3º el 18 de Octubre del mismo año 1918)

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