viernes, 8 de noviembre de 2013

Otros sabores de otoño

Pastel de boniatos (no dulce)


Bueno, sabor sabor no es que tenga mucho, pero al menos está muy en armonía con la estación del año que estamos viviendo. Además, es barato y fácil ¿qué más se puede pedir? Los ingredientes que necesitamos son: boniatos, patatas, un poco de sal, una cebolla pequeña, leche, dos huevos, nuez moscada y pasta de hojaldre.


Y se hace así: se pelan los boniatos (alrededor de medio kilo), y un par de patatas. Se parten en rodajas y se ponen en una cacerola, cubriéndolas de leche a la que se puede añadir un poco de agua. Se echa un poquito de sal y se espolvorea de nuez moscada, dejándose hervir. Mientras tanto, se fríe en una sartén una cebolla pequeña y se deja dorar. 
Cuando ya estén cocidos los boniatos y las patatas, se ponen en la batidora junto con dos huevos enteros y se mezclan bien. La pasta resultante, se añade a la cebolla en la sartén, y se mezcla. En un molde se extiende una pasta de hojaldre (la que suscribe lo compró preparado) y se extiende el puré solo por la mitad del hojaldre. Después, se cubre todo con la otra mitad de la pasta y se cierran bien los bordes. Se pinta de clara de huevo, se clava un tenedor varias veces por la superficie y se pone al horno precalentado, a 200º durante unos 30 ó 40 minutos.
Si alguien se está preguntando ¿qué tiene que ver este pastel con Campo? la respuesta es: nada, salvo que una vecina de Campo lo ha hecho y se lo ha comido con su familia, y han dicho que "no está mal". 

(Fotos: mjfuster)


domingo, 3 de noviembre de 2013

Campo en 1916



Actividades económicas


"El Diario de Huesca" publicó en enero de 1916 una serie de artículos con el título de "Intereses Provinciales. En el Nuevo Año". Extraemos unos párrafos del artículo publicado el día 2 de dicho mes de enero, en los que hay referencias a Campo:
"Industria y comercio.-
La riqueza pecuaria es la principal en el país, además de ganado lanar y cabrío dedícanse sus habitantes al recrio del vacuno, mular y caballar, formando desde hace unos años para aumentar los pastos extensos prados artificiales. De ellos sacan ventaja llevando hermosos ejemplares de reses de las renombradas ferias de Boltaña, Ainsa, Fiscal, Broto, Benasque, Campo, Castejón de Sos, Plan y Bielsa, etc. así como a las varias de Aragón, Navarra, Cataluña y gran parte de Francia que anualmente recorren.
Lastimosamente se han dejado perder en los pueblos del centro la cría de gusano de seda, que sus ascendientes cuidaron con esmero, según lo atestiguan los restos de corpulentos morales destinados a su alimentación.
En varias localidades quedan telares domésticos para tejidos de lana, como estameñas, bayetas, etc. etc. y otras telas de algodón, cáñamo y lino, cultivando también los pequeños oficios de necesidad imprescindible y fabricándose algunos objetos de madera de pino, haya y boj para los usos diarios.
Los almacenes y tiendas de géneros para el consumo del país, muy bien surtidos, abundan en todo él, principalmente en Benasque, Campo, Bielsa, Broto, Fiscal, Lacort, Boltaña y Ainsa.
En estas dos últimas villas hay sierras de cinta para madera, combinadas con Harineras eléctricas y solo de las últimas en Broto, Sarvisé, Torla, Fiscal, Bielsa, Plan, Labuerda, Benasque, Campo, etc. En El Rún (Seira) una Compañía catalana, titulada de "Gas y Electricidad", aprovecha los saltos del Esera para conducir energía a Barcelona, invirtiendo en esta empresa grandes capitales y empleando crecido número de obreros". 

(Fuente: Hemeroteca "Diario del Altoaragón". Fotos de Campo y Seira, con la central)


viernes, 1 de noviembre de 2013

El cementerio de Campo




Pensando en ellos


Allí tenemos a muchos de nuestros seres queridos y queremos recordarlos a todos, con cariño y alegría.

Nos cuenta Antonio Castel en uno de sus escritos, lo siguiente:
"La bendición del nuevo cementerio del 1947 la realizó el señor Obispo de Barbastro, en el año indicado, con motivo de una visita pastoral al pueblo. El señor Obispo llegó a cardenal Tabera, y ya hace algunos años que falleció en Roma.
Fuimos al Campo Santo un domingo por la tarde. El señor obispo acudió allí y procedió a su bendición.
Predicó una breve plática en la que nos dijo que la palabra "cementerio" viene de una palabra griega que significa "dormitorio", así pues, para los antiguos el lugar de reposo eterno era considerado y llamado "dormitorio", donde despertaríamos y saldríamos el día de nuestra resurrección.
El acto estuvo lleno de recogimiento y fueron muchas las personas asistentes".

viernes, 25 de octubre de 2013

Membrillos

SABORES DE OTOÑO



Los árboles con membrillos son de Campo, pero el resto de las apetitosas imágenes son obra de Jose Murciano y Lola Ruiz, que son unos excelentes reposteros. Ni que decir tiene que no tenemos ni idea de cómo se consigue esa carne de membrillo o la confitura, pero si alguien está interesado, Jose y Lola nos lo explicarán, seguro. Bon appétit!  


lunes, 21 de octubre de 2013

Producción de lejía en Campo




Hoy tenemos la colaboración de Ángel Mazana, que creemos que es muy interesante y que agradecemos mucho, porque si no nos hubiera dado él esta información, nunca la hubiéramos sabido.

LEJÍA CONCENTRADA DE USO DOMÉSTICO “MAZANA” 

           La lejía Mazana, se fabricó en Campo desde el año 1949 hasta 1.977. Para elaborarla, se mezclaba sosa cáustica y cloro activo, procedentes ambos de la Electro-Química de Flix, provincia de Tarragona.
                 La sosa cáustica venía en bloques de unos 400 Kgs. y en bidones metálicos; para deshacerla se empleaba una maza o mallo, y provistos de guantes y gafas se daban golpes para trocear una cantidad de 70 Kgs. pesando con una romana o carrazón cada operación. Se echaba en un bidón añadiendo agua y removiendo todo con un palo grueso de boj, porque a esta madera la sosa tardaba más en comérsela al alcanzar dicha mezcla temperatura elevada. A continuación, y una vez reposada y enfriada, se vaciaba con pozales en un depósito de cemento situado a una altura de dos metros, añadiendo agua hasta un  nivel marcado.
                    El cloro activo que venía en botellas de hierro de 50 Kgs. se depositaba encima, en un caballete de madera construido ad hoc, mediante una tubería de hierro que se conectaba  hasta ascender y entrar en el depósito, donde estaba la sosa para la operación de mezclado. El vaciado del cloro duraba alrededor de dos horas, estando pendientes de la operación pues acostumbraba a haber escapes de cloro, que se descubrían cuando al pasar por la tubería un trapo empapado de amoniaco, salía un humo blanco. Las molestias que se notaban se solucionaban bebiendo leche o bajando a respirar a la orilla del río Ésera ...
Una vez terminada la operación se pasaba la mezcla del depósito superior a otro inferior también de cemento mediante un grifo de material de gres, añadiendo agua hasta el nivel correspondiente y moviendo todo el contenido del depósito con una especie de rastrillo de madera durante ocho horas, dejándolo reposar doce horas. Posteriormente, se analizaba la lejía antes de proceder al llenado de botellas,  que siempre salió de muy buena calidad.
                         En la segunda foto mostrada, se pueden ver copias de facturas tanto de compra de sosa y cloro, como de corchos y cápsulas cogidas al azar, de las muchas todavía archivadas que corresponden a los años 1.952 y 1.953. y anteriores  En estos años se dio trabajo a mucha juventud.
LLENADO DE BOTELLAS: En primer lugar se lavaban muy bien, como si hubiera que poner un producto alimenticio. Se escurrían boca abajo en unos tableros con agujeros hechos del diámetro del cuello de las botellas; en lugar de llenarlas poco a poco, se depositaban en el suelo al lado de los depósitos y en cantidad de –500- cada vez y con dos mangueras de plástico se iban llenando. Para cargar las mangueras se llenaban primero de agua, tapando con los dedos los dos extremos, uno de los cuales atado a un palo se introducía dentro del depósito y el otro en una botella, dejando salir agua hasta que se comprobaba que salía lejía.
A medida que se iban llenando se tapaban con corchos nuevos previamente remojados en un cubo, para que entraran mejor y se les daba un pequeño golpe con una maza pequeña que también  era de boj. Seguidamente, se iban subiendo las botellas a un tablero donde se les ponía la cápsula de aluminio que con los dedos se ajustaban al cuello de las botellas. Las etiquetas y el collarín se pegaban con una  mezcla de harina y agua, previamente calentada. Se embalaban en cajas de 20 botellas y en cada caja iba una botella de regalo, según escrito que salía en el interior de la etiqueta que rodeaba el cuello. Posteriormente se envasó en botellas de PVC y en cajas de 12 botellas de madera y marcadas con una L y M (Lejía Mazana) según se observa en la fotografía y la fabricación artesanal dejó de existir, pues en aquel entonces con camiones de nuestra propiedad, se traían  de Barcelona  bidones de Hipoclorito sódico NaOCI y solo había que añadir agua para obtener lejía.
                     La producción era bastante respetable, según facturas que existen suministrando comercios de la localidad y hasta Benasque, Pont de Suert y pueblos en la ruta de Graus y hasta Barbastro. Hay que resaltar que en aquellas fechas existían fábricas de lejía en Graus, Sr. Latorre; en Ainsa, Sr. Bergua; en Barbastro, Sr Sánchez. Sus marcas creo recordar que eran  La zorra blanca, Blancanieves y Moisés.
                        Con fecha 31 de Diciembre de 1.977 se efectuó la declaración de BAJA por cese en la Industria, ya que no se podía competir con lejías, por ejemplo, marca “Conejo” y otros productos que las grandes superficies ponían en el mercado con mejor calidad y precio y, en ciertos negocios, hay que saber retirarse a tiempo.
                           En Campo, Septiembre de 2.013. 

(Texto y fotos gentileza de Ángel Mazana)


miércoles, 16 de octubre de 2013

Los Pons



De Campo a Bacamorta


Los infanzones de sangre en Aragón eran aquellos que adquirían la nobleza por nacimiento, es decir, la que se consideraba que se transmía de padres a hijos, sin que dependiera de que alguien se le tuviera que conceder. Aunque ocupaban el último lugar en el escalafón de la nobleza, gozaban de prestigio social y, lo que es muy importante, estaban exentos de contribuir a las cargas e impuestos municipales que correspondían a los hombres del pueblo llano.
Mientras vivían en los lugares donde habían nacido, las familias de infanzones no tenían que demostrar nada, porque ya era conocido por todos sus vecinos que ellos disfrutaban de los citados privilegios. El problema se presentaba cuando marchaban a vivir a otros sitios, pues al llegar allí tenían que probar su calidad de noble.
Esto fue lo que le ocurrió a un vecino de Campo que se fue a vivir a la cercana Bacamorta. En el año 1610, seguramente por razón de matrimonio, Juan del Pons se fue a vivir allí y para no tener que pagar ningún impuesto y gozar de su calidad de infanzón tuvo que probar su condición. Esta acreditación se llevó a cabo en Bacamorta con la declaración de dos testigos vecinos de Campo, que respondían por él y su familia. El solicitante del reconocimiento era Juan del Pons y los testimonios un tal Domingo “Tioxat”, cuyo apellido no hemos conseguido identificar y Sebastián Reviella (que después se transformó en Rubiella).
Entresacamos algunos párrafos del escrito:



     “Deposiciones de testigos

Die decimo septimo mensis agustus ano 1610 in loco de Bacamorta" 

"Eode die et loco, que ante la presencia del Magnífico Antonio Guilaniu, vayle y juez ordinario de lugar de Bacamorta, compareció Juan del Pons mancebo y habitante de presente en el lugar de Bacamorta y natural de la villa de Campo, el cual dijo y propuso que, como a él le convenga probar ad futuram memoriam que el quondam Juan del Pons, padre suyo habitante en la villa de Campo, en el tiempo que vivió hasta el tiempo de su muerte continuamente fue tenido, tratado, reputado y nombrado por hijodalgo e infanzón en la dicha villa de Campo y en dichas partes donde le conocían, y que nunca acostumbró ni pago, pecha, ni maravedí, ni otros cargos ni oficios que los hombres de condición acostumbran pagar, y que en tal uso y posesión de hijodalgo ha estado por todo el tiempo de su vida.
Por tanto, para aprobación de lo sobredicho, dijo que procedería y de hecho procedió en testigos ante el dicho Señor Vayle y junto a los honorables Domingo “Tioxat” y a Sebastián Reviella, vecinos de dicha villa de Campo, los cuales a petición de dicho Juan del Pons exponiente, juraron en poder y manos del dicho señor Vayle por Dios y su Cruz y Santos Cuatro Evangelios, por ellos y cada uno de ellos manualmente tocados y adorados, de decir verdad de lo que saben y serán interrogados...”.
... Y por el dicho juramento y en virtud de aquél interrogados, los dichos testigos dijeron y depusieron y cada uno de ellos por sí dijo y depuso lo siguiente:
Et primeramente, Domingo “Tioxat” vezino de dicha villa de Campo, de edad de setenta años y de memoria de cuarenta años testigo en la presente causa, producido jurado y por el juramento interrogado y por el dicho señor Vayle en el sobredicho y propuesto por el dicho Juan del Pons exponente, el dicho testigo leido y por él bien entendido, el cual dijo y respondió:

Que el deposante conoció muy bien a Juan del Pons padre de dicho Juan del Pons exponiente, que fue vezino y vivía en la villa de Campo, de vista y plática y conversación que con el tubo por tiempo de cuarenta años y estando el dicho tiempo continuamente hasta el tiempo de su muerte, el deposante lo vió tratar, reputar y nombrar por hijodalgo e infanzón así en la villa de Campo como en otros lugares y partes donde le conocían, y que en todo el tiempo que vivió nunca el deposante entendió ni oyó decir que hubiese de  pagar pecha ni maravedí, ni otros cargos ni costas que los hombres de condición acostumbran pagar, antes bien, por todo el dicho tiempo que el deposante le conoció, le vió estar en uso y posesión de hidalgo y tal de lo sobredicho, dice ha sido y es la voz común y fama pública en la dicha villa de Campo y otros lugares y partes.

Et asímismo dice que al dicho Juan de Pons quondam, padre de dicho exponiente, le ha visto servir de jurado de hidalgos en la dicha villa de Campo dos años, que en dicha villa quien tiene ordinación no puede ser jurado en caso que no sea hijodalgo y así dicho exposante le vió jurado...
La declaración del segundo testigo, Sebastián Reviella, es palabra por palabra prácticamente idéntica a la que hemos transcrito.

Testigos de las declaraciones fueron Juan de Arán, mancebo habitante en Bacamorta y Juan Rabal, vecino de Morillo de la Liena.

Lo interesante de esta deposición de testigos, hecha ante el notario Pedro de Guart, es que ámbos reconocen que Juan de Pons, así como su padre, eran tenidos y reputados como infanzones e hijosdalgos en Campo, en esa fecha de 1610. Y basan su afirmación en dos hechos: en que el solicitante y su padre nunca tuvieron que pagar impuestos ni soportar carga alguna, y que Juan de Pons, el padre del solicitante, desempeñó durante dos años la función de Jurado, para lo que se exigía ser infanzón. Así pues, los argumentos eran concluyentes y la veracidad de los testigos se daba por descontada, puesto que mentir después de haber jurado ante los Santos Evangelios y la Cruz, no era una tontería. Entonces.
 (Fotografías de Bacamorta, que nos envió amablemente Antonio Larramona)



viernes, 11 de octubre de 2013

Un antes...

y un después


Casi todos los alumnos de las clases (1965-1968) de Don Antonio Ballarín y Don José María Paván, que tan sonrientes posaron hace unos años para la foto de clase, se han podido reunir de nuevo, el pasado sábado, para cenar juntos y recordar viejos tiempos. Hasta se han colocado en los mismos lugares donde se pusieron entonces. Y, además, ¡igual de sonrientes! Felicidades por la iniciativa, a ver si las chicas se animan y nos mandan otra foto de clase.




(Fotos gentileza de Juan Antonio Cemeli)