miércoles, 30 de diciembre de 2009

Aquél fin de año...



1899

¡año especial!




Nos explica Antonio Castel Ballarín, que él había oído contar a su madre cómo se había celebrado en Campo el fin de año de 1899.

Parece ser que se convocó a todo el pueblo en la Plaza Mayor a las 11.30 de la noche del día 31 de diciembre, con el fin de vivir juntos un momento tan especial. Minutos antes de la medianoche, se apagaron las pocas bombillas que componían el tenue alumbrado público, obtenido gracias a la turbina del Molino viejo. Cuando el reloj de la torre de la iglesia tocó las doce campanadas anunciando el final del día, del año y del siglo, todas las personas reunidas prorrumpieron en un sonoro y prolongado aplauso lleno de emoción.

Entonces, se encendieron otra vez las luces de la Plaza !un nuevo siglo acababa de nacer!

El Alcalde de Campo salió al balcón de su casa en la plaza (creemos que se trataba de casa Altemir) y dirigió unas palabras a sus convecinos, llenas de buenos deseos. Y unos músicos, contratados para la ocasión, empezaron a tocar canciones alegres mientras la gente se felicitaba entre si y bailaba contenta.


No hubo uvas, ni cava, ni espantasuegras, pero sí emoción y mucha ilusión por los nuevos tiempos que se vislumbraban.

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